Declaración Política sobre el VIH y el SIDA: en la vía rápida para acelerar la lucha contra el VIH y poner fin a la epidemia del SIDA para 2030 A/RES/70/266 los servicios relacionados con el VIH, y, a ese respecto, consideramos la posibilidad de garantizar el acceso a esas intervenciones, incluso en los servicios de tratamient o y divulgación, las cárceles y otros centros de detención, y de promover el empleo, según corresponda, de la guía técnica para que los países establezcan metas en relación con el acceso universal de los consumidores de drogas por inyección a los servicios de prevención, tratamiento y atención del VIH, publicada por la Organización Mundial de la Salud, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito y el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA y observamos con preocupación que la estigmatización y la discriminación basadas en el género y la edad a menudo actúan como obstáculos adicionales para que las mujeres y los jóvenes que consumen drogas, en particular los que se inyectan drogas, acudan a los servicios; 44. Expresamos profunda preocupación porque, a pesar de que en general han disminuido las políticas y actitudes discriminatorias hacia las personas que viven o se presume que viven con el VIH, están en riesgo de contraerlo o están afectadas por él, incluidos los infectados también por la tuberculosis, en particular en los países que tienen muchos casos de tuberculosis y VIH, se siguen denunciado casos de discriminación, y porque los marcos jurídicos y normativos, incluidos los relacionados con la transmisión del VIH, continúan desalentando a las personas de acudir a los servicios de prevención, tratamiento, atención y apoyo o impidiendo que usen esos servicios; 45. Observamos con profunda preocupación que, a pesar de que se reconoce la necesidad de promover, proteger y hacer efectivos los derechos humanos y las libertades fundamentales de las personas con discapacidad, especialmente los enunciados en la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, y a pesar de que las mujeres y las niñas con discapacidad son más v ulnerables a la infección por el VIH debido, entre otras cosas, a las desigualdades jurídicas y económicas, la violencia sexual y basada en el género, la discriminación y las violaciones de sus derechos humanos, la formulación de la respuesta mundial al SIDA sigue siendo insuficientemente selectiva y accesible para las personas con discapacidad; 46. Seguimos preocupados porque las leyes y políticas discriminatorias que restringen la circulación de las personas que viven con el VIH pueden provocar daños considerables y denegar el acceso a los servicios relacionados con el VIH, al tiempo que reconocemos las medidas adoptadas por algunos países para derogar las restricciones de entrada, estancia y residencia de las personas seropositivas, y que muchos dirigentes empresariales promueven estudios de viabilidad para evitar la discriminación; 47. Observamos con grave preocupación que las necesidades integrales y los derechos humanos de las personas en riesgo de contraer el VIH o que están afectadas por la infección, y los jóvenes, siguen sin atenderse debidamente porque no se han integrado bien los servicios de salud, incluidos los de salud sexual y reproductiva y los relacionados con el VIH, que necesitan sobre todo las personas víctimas de actos de violencia sexual o violencia basada en el género, entre ellos, la profilaxis posterior a la exposición, servicios jurídicos y protección social; 48. Acogemos con beneplácito los importantes avances logrados en la investigación de nuevas herramientas biomédicas de prevención, en part icular el tratamiento preventivo, la profilaxis anterior a la exposición, los microbicidas antirretrovirales y la circuncisión médica masculina voluntaria, pero también reconocemos que es necesario acelerar la investigación y el desarrollo, 11/30

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