La situación en el Afganistán
A/RES/75/90
Jorasán, y otros grupos terroristas y combatientes terroristas extranjeros, son
responsables de la gran mayoría de las bajas civiles, incluidas las de personal
humanitario y médico, que se han producido en el Afganistán, pidiendo que se
cumplan las disposiciones aplicables del derecho internacional humanitario y el
derecho internacional de los derechos humanos, exhortando a todas las partes en el
conflicto armado a que tomen todas las medidas necesarias y apropiadas para a segurar
el respeto y la protección de las instalaciones de ayuda humanitaria e instalaciones
médicas, e instando a que se investiguen a fondo todas las denuncias fiables sobre
bajas civiles y se adopten todas las medidas necesarias para evitar ese tipo de
incidentes y hacer que se rindan cuentas por ellos,
Acogiendo con beneplácito el anuncio y la implementación por el Gobierno del
Afganistán y los talibanes de períodos de alto el fuego durante los días festivos de Eid
al-Fitr y Eid al-Adha, exhortando a todas las instancias afganas a una cesación
incondicional e inmediata de las hostilidades, así como a esfuerzos sostenidos para
reducir la violencia y ponerle fin, pidiendo además que se apliquen las recomendaciones
del llamamiento del Secretario General en favor de un alto el fuego mundial, respaldado
por el Consejo de Seguridad en las resoluciones 2532 (2020), de 1 de julio de 2020, y
2543 (2020), y observando la declaración de apoyo de 170 Estados Miembros de las
Naciones Unidas, 1 Estado observador no miembro y 1 observador,
Reconociendo que una paz sostenible solo puede lograrse mediante un proceso
político amplio e inclusivo con liderazgo y titularidad afganos que aspire a conseguir
un alto el fuego permanente y general y un acuerdo político inclusivo para poner fin
al conflicto del Afganistán, preservar y aprovechar los logros políticos, económicos
y sociales del pueblo del Afganistán desde 2001, en particular la Constitución del
país, y sus logros en la esfera de los derechos humanos y las libertades fundamentales,
y fortalecer la soberanía, la independencia, la integridad territorial, el orden
constitucional y la unidad nacional de un Afganistán democrático en paz consigo
mismo, con la región y con el mundo,
Acogiendo con beneplácito los esfuerzos del Gobierno del Afganistán por
promover un proceso de paz con liderazgo y titularidad afganos, en particular la
convocatoria de la loya jirga consultiva en agosto de 2020 y la liberación de
prisioneros, y acogiendo con beneplácito los esfuerzos de otras instancias pertinentes
por facilitar las negociaciones intraafganas, que culminaron con el inicio de las
negociaciones de paz del Afganistán en Doha (Qatar) el 12 de septiembre de 2020,
Observando que el Emirato Islámico del Afganistán no está reconocido en las
Naciones Unidas y, además, que la Asamblea General no apoya la restauración del
Emirato Islámico del Afganistán,
Acogiendo con beneplácito los logros del Gobierno del Afganistán en las
reformas políticas, económicas, sociales y de gobernanza y en la gestión de la
transición, subrayando la necesidad de preservar los logros alcanzados, e instando a
que se introduzcan nuevas mejoras en este sentido, en particular para hacer frente a
la pobreza y prestar servicios, estimular el crecimiento económico, crear
oportunidades de empleo, combatir la corrupción, mejorar la transparencia, aumentar
los ingresos internos y promover y cumplir las obligaciones derivadas del derecho
internacional de proteger todos los derechos humanos y las libertades fundamentales,
incluidos los derechos a la libertad de expresión y de opinión, en particular en el caso
de los periodistas, los derechos de los niños, el pleno disfrute por las mujeres de sus
derechos en pie de igualdad y los derechos de las personas pertenecientes a minorías,
conforme a lo contemplado en la Constitución del Afganistán y en cumplimiento de
los tratados internacionales de derechos humanos aplicables,
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