Declaración de Nueva York para los Refugiados y los Migrantes
A/RES/71/1
en el Hemisferio Occidental. Acogemos con satisfacción el fortalecimiento de la
cooperación técnica en los planos regional y bilateral entre los países de origen,
tránsito y destino para prevenir la trata de personas y el tráfico ilícito de migrantes y
procesar a los tratantes y contrabandistas.
37. Somos partidarios de que se adopte un enfoque que aborde los factores
determinantes y las causas profundas de los grandes desplazamientos de refugiados
y migrantes, incluidos el desplazamiento forzoso y las crisis prolongadas, para,
entre otras cosas, reducir la vulnerabilidad, combatir la pobreza, mejorar la
autosuficiencia y la resiliencia, reforzar el nexo entre las cuestiones humanitarias y
el desarrollo y mejorar la coordinación con las actividades de consolidación de la
paz. Todo ello implicará coordinar las respuestas priorizadas a partir de una
evaluación conjunta e imparcial de las necesidades y facilitar la cooperación entre
los mandatos institucionales.
38. Adoptaremos medidas para proporcionar, sobre la base de la cooperación
bilateral, regional e internacional, financiación para la asistencia humanitaria que
sea suficiente, flexible, previsible y sistemática, para que los países y las
comunidades de acogida puedan responder a las necesidades humanitarias
inmediatas y a sus necesidades de desarrollo a más largo plazo. Es preciso subsanar
los déficits de financiación para las actividades humanitarias, considerando la
posibilidad de recurrir, según corresponda, a recursos adicionales. En ese sentido,
esperamos que se establezca una cooperación estrecha entre los Estados Miembros,
las entidades de las Naciones Unidas y otros agentes y entre las Naciones Unidas y
las instituciones financieras internacionales como el Banco Mundial, cuando
proceda. Aspiramos a contar con sistemas de financiación innovadores, instrumentos
de financiación del riesgo para las comunidades afectadas y otras ganancias en
eficiencia, como reducir los gastos de gestión, mejorar la transparencia, emplear
cada vez más al personal de respuesta nacional, ampliar el uso de la asistencia en
efectivo, reducir la duplicación, aumentar la colaboración con los beneficiarios,
disminuir la asignación de fondos para fines específicos y armonizar la presentación
de informes, a fin de garantizar un uso más eficaz de los recursos existentes.
39. Nos comprometemos a combatir la xenofobia, el racismo y la discriminación
contra los refugiados y migrantes en nuestras sociedades. Tomaremos medidas para
mejorar su integración e inclusión, según proceda, teniendo en cuenta en particular
el acceso a la educación, la atención de la salud, la justicia y la enseñanza de
idiomas. Reconocemos que estas medidas reducirán el riesgo de marginación y
radicalización. La formulación de políticas nacionales relativas a la integración y la
inclusión se realizará, según corresponda, junto con las organizaciones pertinentes
de la sociedad civil, incluidas las organizaciones confesionales, el sector privado,
las organizaciones de empleadores y trabajadores y otros interesados. Hacemos
notar también que los refugiados y los migrantes tienen la obligación de respetar las
leyes y los reglamentos de los países que los acogen.
40. Reconocemos la importancia de mejorar la reunión de datos, en particular por
parte de las autoridades nacionales, y mejoraremos la cooperación internacional con
ese fin, entre otras cosas mediante el desarrollo de la capacidad, el apoyo financiero
y la asistencia técnica. Esos datos deben ser desglosados por sexo y edad y deben
incluir información sobre las corrientes regulares e irregulares, los efectos
económicos de la migración y los movimientos de refugiados, la trata de personas,
las necesidades de los refugiados, los migrantes y las comunidades de acogida y
otras cuestiones. Realizaremos esa labor de conformidad con nuestras leyes
nacionales de protección de datos, si fuera pertinente, y nuestras obligaciones
internacionales relativas a la privacidad, según proceda.
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