A/RES/55/77
10. Reafirma que la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951
y el Protocolo de 1967 10, complementados con la Convención de la Organización de
la Unidad Africana de 1969, siguen siendo la base del sistema internacional de
protección de los refugiados en África, alienta a los Estados de África que todavía
no lo hayan hecho a que se adhieran a estos instrumentos, y hace un llamamiento a
los Estados partes en la Convención para que reafirmen su compromiso con sus
ideales y respeten y observen sus disposiciones;
11. Observa la necesidad de que los Estados hagan frente a las causas
fundamentales de los desplazamientos forzosos en África y hace un llamamiento a
los Estados de África, a la comunidad internacional y a las organizaciones
pertinentes de las Naciones Unidas para que adopten medidas concretas a fin de
atender a las necesidades de los refugiados, los repatriados y las personas
desplazadas en materia de protección y asistencia, y contribuyan generosamente a
los proyectos y programas nacionales destinados a aliviar sus sufrimientos;
12. Observa también la relación que existe, en particular, entre las
violaciones de los derechos humanos, la pobreza, los desastres naturales y la
degradación ambiental y los desplazamientos de población, y exhorta a los Estados a
que redoblen y aúnen sus esfuerzos, en colaboración con la Organización de la
Unidad Africana, para promover y proteger los derechos humanos de todos y hacer
frente a estos problemas;
13. Alienta a la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para
los Refugiados a que siga cooperando con la Oficina del Alto Comisionado de las
Naciones Unidas para los Derechos Humanos y la Comisión Africana de Derechos
Humanos y de los Pueblos, en el marco de sus respectivos mandatos, en la
promoción y la protección de los derechos humanos y las libertades fundamentales
de los refugiados, los repatriados y las personas desplazadas en África;
14. Observa con reconocimiento el resultado positivo de todas las gestiones
de mediación y solución de conflictos llevadas a cabo por los Estados de África, la
Organización de la Unidad Africana y las organizaciones subregionales, así como el
establecimiento de mecanismos regionales de prevención y resolución de conflictos,
e insta a todas las partes a que hagan frente a las consecuencias humanitarias de los
conflictos;
15. Expresa su reconocimiento y firme apoyo a los gobiernos y las
poblaciones locales de África que, a pesar del empeoramiento general de las
condiciones socioeconómicas y ambientales y de la insuficiencia de los recursos
nacionales, siguen aceptando, de conformidad con los principios relativos al asilo, la
carga adicional que les impone un número cada vez mayor de refugiados y personas
desplazadas;
16. Expresa su preocupación por los casos en que la expulsión ilícita o la
devolución o las amenazas a la vida, la seguridad física, la integridad, la dignidad y
el bienestar de los refugiados comprometen el principio fundamental del asilo;
17. Hace un llamamiento a los Estados para que, en cooperación con los
organismos internacionales, en el marco de sus respectivos mandatos, adopten todas
las medidas necesarias para que se respeten los principios de protección de los
refugiados y, en particular, que el carácter civil y humanitario de los campamentos
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Ibíd., vol. 606, No. 8791.
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