A/HRC/56/61
B.
La socavación de los cimientos de la economía productiva
10.
La llamada economía productiva, cuya actividad registra el indicador del PIB,
depende de los ecosistemas que proporcionan los recursos y absorben los residuos y la
contaminación de los que depende la actividad económica. La economía productiva también
depende de la llamada economía reproductiva, que tiene lugar en el seno de los hogares y las
comunidades, sin remuneración, y a la que contribuyen principalmente las mujeres. Depende,
por último, de los “bienes comunes”, de los que muchas personas en situación de pobreza
siguen dependiendo para satisfacer sus necesidades básicas. Un proceso de crecimiento
económico que erosione esos cimientos en lugar de reconocer la imbricación de esos tres
elementos está abocado a fracasar en su objetivo de aliviar la pobreza.
1.
El rebasamiento de las fronteras planetarias
11.
El crecimiento económico exige disparar el consumo de energía y de recursos
materiales hasta niveles inasequibles. Las formas insostenibles de consumo practicadas por
determinados grupos de población, principalmente en los países ricos, han llevado a la Tierra
a rebasar con creces los límites de un espacio operativo seguro. Ya se han transgredido seis
de los nueve límites planetarios que definen la estabilidad de la Tierra y el soporte vital
necesario para el bienestar humano y el desarrollo de las sociedades20. Aunque las emisiones
de gases de efecto invernadero, causantes de peligrosas alteraciones climáticas y fenómenos
meteorológicos extremos, son quizá las más conocidas, no son la única presión ambiental
que sufren los ecosistemas. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente
(PNUMA) advirtió recientemente de que la extracción de recursos se había triplicado desde
mediados de la década de 1970, y preveía que la extracción de materiales aumentara otro
60 % de aquí a 206021. En su Informe de la Evaluación Mundial sobre la Biodiversidad y los
Servicios de los Ecosistemas de 2019, la Plataforma Intergubernamental CientíficoNormativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas estimó que, como
resultado de la actividad humana, el 75 % de la superficie continental de la Tierra había
sufrido alteraciones considerables, el 66 % de la superficie oceánica estaba experimentando
efectos acumulativos cada vez mayores, se había perdido más del 85 % de los humedales y
aproximadamente un millón de especies se enfrentarían a la extinción en cuestión de
decenios, a menos que se tomaran medidas para reducir la intensidad de los impulsores de la
pérdida de biodiversidad. El crecimiento económico es uno de los principales motores de
esas tendencias: “Por regla general, los incentivos económicos han favorecido la expansión
de la actividad económica, y a menudo por los daños ambientales, antes que la conservación
o la restauración”22.
12.
Se han depositado muchas esperanzas en el “crecimiento ecológico”, o crecimiento
desvinculado de las presiones medioambientales, gracias a tecnologías más limpias y medios
de producción más eficientes, que utilizan menos recursos y generan menos residuos y
contaminación. Sin embargo, los límites de este planteamiento están quedando claros. En
2019, un estudio sistémico concluyó que no había pruebas empíricas que apoyaran la
existencia de una desvinculación absoluta, global, permanente y suficientemente rápida y
amplia entre las presiones ambientales (tanto en términos de recursos como de efectos) y el
crecimiento económico23.
20
21
22
23
GE.24-07068
Katherine Richardson y otros, “Earth beyond six of nine planetary boundaries”, Science Advances,
vol. 9, núm. 37 (2023).
PNUMA y Panel Internacional de Recursos, Global Resources Outlook 2024: Bend the Trend –
Pathways to a Liveable Planet as Resource Use Spikes (Nairobi, 2024).
Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los
Ecosistemas, Informe de la Evaluación Mundial sobre la Diversidad Biológica y los Servicios de los
Ecosistemas: Resumen para los Encargados de la Formulación de Políticas (Bonn, 2019), párr. B5.
Timothée Parrique y otros, Decoupling Debunked: Evidence and Arguments against Green Growth as
a Sole Strategy for Sustainability (Oficina Europea del Medio Ambiente, 2019), pág. 31; y Helmut
Haberl y otros, “A systematic review of the evidence on decoupling of GDP, resource use and GHG
emissions, part II: synthesizing the insights”, Environmental Research Letters, vol. 15, núm. 6 (2020).
5