A/HRC/55/52
Presos con afecciones neurodivergentes
97.
Los entornos penitenciarios son desconocidos y pueden resultar chocantes, por el
ruido de las llaves, el golpeteo de puertas y portones metálicos, los sonidos extraños o fuertes,
los olores y la iluminación antinatural. La respuesta conductual de los reclusos
neurodivergentes a tales entornos puede ser malinterpretada por el personal como agresión,
indiferencia o intoxicación, lo que conduce a un trato injusto o al castigo de dichos
reclusos152. La Relatora Especial señala que el umbral de lo que constituye maltrato puede
ser más bajo para los reclusos neurodivergentes.
98.
Entre los reclusos con afecciones neurodivergentes figuran los que padecen déficit de
atención, autismo, dificultades del habla y el lenguaje, trastornos por tics y lesiones
cerebrales. Aunque estas afecciones pueden coexistir con enfermedades mentales, debe
entenderse que son diferentes de los trastornos mentales y, por lo tanto, pueden dar lugar a
necesidades y ajustes diferentes.
99.
Aunque se requiere más investigación en este ámbito, se ha documentado un elevado
número de personas con afecciones neurodivergentes entre los reclusos. En Inglaterra y
Gales, por ejemplo, se calcula que la mitad de las personas que ingresan en prisión son
neurodivergentes153. La tasa de traumatismos craneoencefálicos entre las reclusas puede ser
mayor debido a maltrato previo en el hogar154.
100. Entre las iniciativas que podrían llevarse a cabo se incluyen el aumento de la
concienciación del personal sobre la neurodivergencia, incluida la forma de detectar posibles
afecciones, el uso de planes de atención individualizados y la prestación de apoyo
individualizado a los reclusos con necesidades de aprendizaje 155. Contar con personal
especializado sería la mejor práctica. Cada vez hay más programas de acreditación en autismo
y recursos para prisiones que proponen adaptaciones razonables en el entorno penitenciario
y en las actividades para autistas, como ir al gimnasio a horas más tranquilas, permitir que
los presos autistas lleven protectores de oídos para ahogar el ruido y llevar a los presos con
antelación a las instalaciones donde se impartirán cursos o talleres para que se familiaricen
con el entorno156. Los ajustes razonables para presos con afecciones neurodivergentes no
tienen por qué suponer una carga económica si la prisión ya está bien gestionada.
101. Podrían introducirse otras medidas para ajustar los estímulos sensoriales y reducir la
sobrecarga de las personas neurodivergentes. Por ejemplo, utilizar bombillas regulables,
tapones para los oídos y otros métodos de reducción del ruido, permitir el uso de objetos
sensoriales o juguetes antiestrés y adoptar métodos de comunicación que tengan en cuenta la
neurodiversidad157.
102.
La Relatora Especial recomienda que:
a)
Los Estados realicen investigaciones sobre la neurodiversidad en relación
con las prisiones y elaboran recomendaciones y directrices al respecto;
b)
Las autoridades penitenciarias incluyan la detección de la
neurodiversidad en las evaluaciones individuales, la planificación de las penas y la
programación de la rehabilitación.
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GE.24-01501
Revolving Doors, “Exploring the links between neurodiversity and the revolving door of crisis and
crime” (septiembre de 2022), pág. 5.
Cuerpo de Inspección de Prisiones de Su Majestad y Cuerpo de Inspección de la Libertad
Condicional, de Su Majestad, Neurodiversity in the Criminal Justice System: A Review of Evidence
(2021), pág. 8.
Comunicación de Juana Inés Acosta-López y otros.
Comunicación del mecanismo nacional de prevención del Reino Unido.
Clare Hughes, “Supporting autistic people in prison and probation services”, National Autistic
Society, 2 de septiembre de 2019.
Cuerpo de Inspección de Prisiones de Su Majestad y Cuerpo de Inspección de la Libertad
Condicional, de Su Majestad, Neurodiversity in the Criminal Justice System.
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