A/HRC/47/38
de crisis, a promover una determinada imagen de las mujeres exclusivamente como madres
y a reducir a una única función su papel mediante el uso de estereotipos perjudiciales y
discriminatorios, lo que conduce a una mayor exclusión de sus preocupaciones y perspectivas
del discurso de las políticas públicas86.
44.
Los valores culturales y tradicionales se invocan continuamente para justificar la
resistencia al desempeño por las mujeres de funciones políticas y públicas, y una ideología
similar se utiliza para negar a las mujeres y niñas sus derechos en materia de salud sexual y
reproductiva. Es imperativo que los Estados garanticen la participación de las mujeres y las
niñas en la vida política y pública en igualdad de condiciones con los hombres y los niños,
así como la integración de las mujeres y las niñas en los procesos de toma de decisiones
relacionados con la prevención, la gestión y la recuperación de las crisis 87, lo que implica la
formulación de leyes y políticas, así como medidas de seguimiento, implementación y
rendición de cuentas.
7.
Falta de compromiso y responsabilidad por parte de los hombres y aliados
masculinos
45.
Los hombres tienen un nivel desproporcionado de autoridad en la toma de decisiones
en las esferas pública y privada. En tiempos de crisis, la falta de apoyo de los hombres para
la priorización de los derechos en materia de salud sexual y reproductiva de las mujeres y las
niñas constituye un grave obstáculo88. Los Estados tienen la obligación de dirigir un cambio
cultural para modificar la mentalidad y las actitudes patriarcales, reforzando la
responsabilidad de los hombres en el logro de la igualdad de género y recabando su
participación como aliados para que esta sea una prioridad en la toma de decisiones, entre
otras cosas en relación con los derechos en materia de salud sexual y reproductiva.
46.
Los Estados también deben tomar medidas para hacer frente a la masculinidad
tóxica89, lo que puede hacerse eliminando el sexismo y la misoginia del discurso público y la
violencia contra las mujeres y las niñas. Las normas sociales y los estereotipos de género en
torno a la masculinidad tóxica promueven comportamientos sexuales de riesgo y disuaden a
los niños y a los hombres de buscar acceso a los servicios de salud sexual y reproductiva.
Además, muchos hombres consideran que la salud sexual y reproductiva es responsabilidad
exclusiva de las mujeres y no son conscientes de cuando sus parejas y sus familias necesitan
urgentemente atención en materia de salud sexual y reproductiva90. El Grupo de Trabajo
señala como práctica prometedora los esfuerzos de algunos parlamentarios y activistas de
sexo masculino en la promoción de mensajes positivos sobre la forma en que los hombres y
los niños pueden participar activamente en el fomento de la masculinidad no violenta y
alentar comportamientos positivos entre los hombres en tiempos de crisis, como se ha hecho
durante las medidas de confinamiento relacionadas con la COVID-1991.
8.
Oposición ideológica y religiosa a los derechos en materia de salud sexual
y reproductiva
47.
Los fundamentalistas religiosos y sus aliados políticos han liderado una reacción
política global organizada y bien financiada contra la igualdad de género invocando la
libertad religiosa y los valores tradicionales92. Esta reacción adversa ha sido especialmente
visible desde que se logró el consenso entre los Gobiernos para promover y hacer avanzar
los derechos reproductivos de las mujeres en la Conferencia Internacional sobre la Población
y el Desarrollo, y ha aumentado desde que se reconocieron los derechos sexuales en la Cuarta
Conferencia Mundial sobre la Mujer. El Relator Especial sobre la libertad de religión o de
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14
Opiniones expresadas durante las consultas regionales; y comunicación de la Latsi Nu Women
Agency.
A/HRC/23/50, párrs. 36 y 41.
Comunicación presentada por Somali Gender Justice.
Véase A/75/289.
Comunicación presentada por la MenEngage Alliance.
Ibid.
Véase A/HRC/38/46. Véase también Grupo de Trabajo, “Women's autonomy”; y Grupo de Trabajo,
“Gender equality and gender backlash”, documento de posición, 2020.
GE.21-05607
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