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de afrodescendientes en los Estados Unidos en 2008 y alrededor de ese año, ya que
los prestamistas y corredores hipotecarios se centraron específicamente en las
personas de ascendencia africana y latina para conceder hipotecas de alto riesgo que
facilitaron una explosión de la deuda titularizada para alimentar lo s mercados de
capital. Las decisiones acerca de las comunidades a las que se podía explotar con fines
de lucro afectaron desproporcionadamente a las comunidades de ascendencia africana.
Además, si bien muchos bancos fueron rescatados por el Gobierno por la s pérdidas
catastróficas que sufrieron en 2008, muchos afrodescendientes experimentaron
pérdidas de riqueza, vivienda y estabilidad que fueron igualmente catastróficas, si no
mayores, pero no recibieron asistencia.
III. Conclusiones y recomendaciones
76. En última instancia, la perpetuación, la tolerancia y la aceptación de los
prejuicios raciales a través de estereotipos negativos que prevalecen en la vida
cotidiana violan los derechos humanos de los afrodescendientes. La capacidad de
ejercer los derechos humanos fundamentales y gozar de ellos se reduce drásticamente
en razón de los prejuicios raciales cuando el proceso de adopción de decisiones está
basado en creencias falsas. Dichos prejuicios tienen un efecto tan sistémico en el goce
y el ejercicio de los derechos humanos que las personas de ascendencia africana se
enfrentan a problemas similares en diferentes países. Ello parece indicar que un factor
subyacente clave es la supremacía blanca, o una interpretación de la blancura que
depende de estereotipos negativos tóxicos sobre los afrodescendientes, para preservar
el valor de la blancura y ofrecer a estos menos oportunidades y derechos . Al
deshumanizar a los afrodescendientes en las actitudes de la sociedad y en el ente
político, el impacto y la injusticia de la desigualdad y de las disparidades raciales
arraigadas se minimizan e incluso se justifican.
77. Para garantizar el respeto, la protección y la realización de los derechos
humanos de los afrodescendientes es preciso comprender y reconocer los daños y los
efectos tenaces que tienen los estereotipos raciales y la fijación de esos estereotipos
en el goce de los derechos humanos, así como desmantelar los estereotipos y las falsas
caracterizaciones raciales negativas cambiando el discurso y combatiendo el racismo,
que sigue reflejándose en la adopción de decisiones y en las políticas y prácticas que
estructuran el funcionamiento de nuestra sociedad.
Recomendaciones
78. Teniendo en cuenta las manifestaciones actuales de racismo, discriminación
racial, afrofobia, xenofobia y formas conexas de intolerancia, el Grupo de
Trabajo de Expertos sobre los Afrodescendientes exhorta a los Estados a:
a)
Rechazar y condenar de manera inequívoca e incondicional el discurso
de odio racista y los delitos motivados por el odio contra los afrodescendientes,
dondequiera que ocurran;
b) Tomar medidas para evitar la difusión de ideas de superioridad o
inferioridad racial, o de ideas que traten de justificar la violencia, el odio o la
discriminación contra los afrodescendientes;
c)
Adoptar medidas decididas para contrarrestar toda tendencia de los
agentes del orden, los políticos y los educadores de centrar la mira en los
afrodescendientes, estigmatizarlas, estereotiparlas o elaborar perfiles basados en
la raza;
d) Tomar medidas estrictas contra toda incitación a la discriminación o
a la violencia contra los afrodescendientes, incluso por Internet. Los Estados y la
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