A/HRC/48/78
63.
El mundo se enfrenta actualmente a una crisis climática, al racismo ambiental, a
una contaminación tóxica generalizada, a una dramática pérdida de biodiversidad y a
un aumento de las enfermedades infecciosas emergentes de origen zoonótico, como la
COVID-19. Estas crisis ambientales interconectadas tienen un impacto negativo en una
amplia gama de derechos humanos, como los derechos a la vida, la salud, el agua, el
saneamiento, la alimentación, el trabajo decente, el desarrollo, la educación, la reunión
pacífica, así como los derechos culturales y el derecho a vivir en un medio ambiente
saludable.
64.
Las repercusiones adversas afectan desmesuradamente a las mujeres y las niñas
y a los derechos de miles de millones de personas, especialmente las que ya son
vulnerables a los daños ambientales, como las personas que viven en la pobreza, las
minorías, las personas mayores, las personas LGBT, los grupos racial y étnicamente
marginados, los pueblos indígenas, los afrodescendientes, las personas con
discapacidad, los migrantes, los desplazados internos y los niños.
65.
Los pueblos y comunidades que han sido objeto de explotación a lo largo de la
historia, incluidos los afrodescendientes, continúan sufriendo en mayor medida los
efectos de la contaminación, la degradación del medio ambiente y el cambio climático,
incluso en ciertas actuaciones aparentemente destinadas a proteger el medio ambiente.
Además, entre los defensores de los derechos humanos relacionados con el medio
ambiente se constata un alarmante índice de asesinatos, amenazas, detenciones
arbitrarias, acoso e intimidación, como consecuencia directa de su legítimo trabajo en
el ámbito de los derechos humanos y el medio ambiente.
66.
El cambio climático es uno de los resultados de un sistema económico que
depende en gran medida de la extracción, la explotación y la acumulación a costa de la
desposesión. Actores de contrastada credibilidad, tales como organizaciones de la
sociedad civil, integrantes del mundo académico o expertos individuales, pueden atestar
el impacto racializado del racismo ambiental y de la crisis climática, en todas las
regiones. Además, abundan los recursos destinados a reforzar la comprensión de las
repercusiones —graves, continuas y sistémicas— de la crisis climática y el racismo
ambiental en las comunidades afrodescendientes. Aunque los afrodescendientes
deberían ocupar un lugar central en los análisis sobre el clima y el medio ambiente,
sobre todo por su condición de comunidades sometidas a explotación en el pasado y en
el presente, se echa en falta una comprensión y un reconocimiento genuinos de que los
efectos climáticos y otras repercusiones ambientales son particularmente prevalentes
en el Sur Global. La crisis climática, y especialmente cualquier esfuerzo por excluir,
minimizar o ignorar su dramático y desmesurado impacto en las comunidades
afrodescendientes (incluso en los países más desarrollados) y en el Sur Global en
general, reflejan una mentalidad heredera del supremacismo blanco. La realización de
un análisis desde una perspectiva racial permite observar que el cambio climático no es
una crisis aislada, sino el resultado de sistemas económicos y políticos que han ignorado
el derecho a la vida y otros derechos humanos fundamentales.
67.
Se necesitan urgentemente actuaciones transformadoras para hacer frente al
racismo sistémico y a la pandemia de COVID-19, para proteger el medio ambiente y los
derechos humanos, y para hacer frente a las causas de la emergencia climática, la
contaminación tóxica, la pérdida de biodiversidad y las enfermedades zoonóticas. A tal
efecto, entre otras medidas, cabe exigir a las empresas que respeten los derechos de las
comunidades afectadas y el medio ambiente.
68.
Un enfoque basado en los derechos humanos ayudaría a abordar la desigualdad
y velar por la protección de las personas en situación de vulnerabilidad, incluidos los
afrodescendientes.
69.
El derecho a un medio ambiente saludable incluye el derecho al aire puro, a un
suministro de agua seguro y suficiente, al saneamiento, a una alimentación sana y
sostenible, a un medio ambiente libre de tóxicos, a un clima seguro y estable, a
ecosistemas saludables y a la biodiversidad. También incluye los derechos a la
información ambiental, a la participación en la toma de decisiones y al acceso a una
justicia que proporcione reparaciones efectivas.
GE.21-09167
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