A/RES/65/277
instituciones regionales de África para ampliar sus propias respuestas frente al VIH
y el SIDA;
10. Expresamos profunda preocupación porque el VIH y el SIDA afectan a todas
las regiones del mundo y porque la región del Caribe sigue registrando la
prevalencia más elevada fuera del África Subsahariana, mientras que en Europa
Oriental, Asia Central, África Septentrional y el Oriente Medio, así como en partes
de Asia y el Pacífico, están aumentando las infecciones nuevas por VIH;
11. Acogemos con beneplácito el liderazgo y el compromiso demostrados en todos
los aspectos de la respuesta frente al VIH y el SIDA por los gobiernos, las personas
que viven con el VIH, los dirigentes políticos y comunitarios, los parlamentos, las
organizaciones regionales y subregionales, las comunidades, las familias, las
organizaciones religiosas, los científicos, los profesionales de la salud, los donantes,
la comunidad filantrópica, los trabajadores, el sector empresarial, la sociedad civil y
los medios de difusión;
12. Acogemos con beneplácito el esfuerzo excepcional que se ha realizado a nivel
nacional, regional e internacional para aplicar la Declaración de compromiso en la
lucha contra el VIH/SIDA de 2001 y la Declaración política sobre el VIH/SIDA de
2006, y el importante progreso que se está logrando, incluida la reducción superior
al 25% de la tasa de infecciones nuevas por VIH en más de 30 países, la
significativa reducción de la transmisión del SIDA de madre a hijo y la ampliación
sin precedentes del acceso al tratamiento antirretroviral a más de 6 millones de
personas, con lo cual en los cinco años pasados las muertes relacionadas con el
SIDA se han reducido en más del 20%;
13. Reconocemos que el compromiso del mundo entero con la epidemia mundial
de VIH desde que se aprobaron la Declaración de compromiso en la lucha contra el
VIH/SIDA de 2001 y la Declaración política sobre el VIH/SIDA de 2006 no tiene
precedentes, como pone de manifiesto que se haya multiplicado por ocho la
financiación, que ha pasado de los 1.800 millones de dólares de los Estados Unidos
en 2001 a los 16.000 millones de dólares en 2010, el monto más grande jamás
destinado a luchar contra una sola enfermedad en la historia;
14. Expresamos profunda preocupación porque la financiación dedicada a las
respuestas frente al VIH y el SIDA todavía no está en consonancia con la magnitud
de la epidemia, ya sea nacional o internacionalmente, y porque la crisis económica y
financiera mundial sigue teniendo un efecto negativo en la respuesta frente al VIH y
el SIDA a todos los niveles, incluido el hecho de que, por primera vez, la asistencia
internacional no ha aumentado en relación con los niveles de 2008 y 2009, y, a este
respecto, acogemos con beneplácito el aumento de los recursos que se están
proporcionando como consecuencia del establecimiento de calendarios por muchos
países desarrollados para cumplir el objetivo de destinar el 0,7% del producto
nacional bruto a la asistencia oficial para el desarrollo a más tardar en 2015,
destacando también la importancia de las fuentes innovadoras complementarias de
financiación, además de la financiación tradicional, incluida la asistencia oficial
para el desarrollo, en el apoyo de las estrategias nacionales, los planes de
financiación y la labor multilateral encaminados a luchar contra el VIH y el SIDA;
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