CRC/C/GC/26 38. La contaminación del medio ambiente representa una grave amenaza para la salud de los niños, expresamente reconocida en el artículo 24, párrafo 2 c), de la Convención. Sin embargo, son muchos los países que no prestan atención a la contaminación y subestiman su impacto. La falta de agua potable, las deficiencias en materia de saneamiento y la contaminación del aire en los hogares suponen graves amenazas para la salud de los niños. La contaminación resultante de actividades industriales del pasado o del presente, incluida la exposición a sustancias tóxicas y desechos peligrosos, entraña amenazas más complejas para la salud, con efectos que a menudo se manifiestan mucho tiempo después de la exposición. 39. El cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la degradación de los ecosistemas representan un obstáculo al ejercicio del derecho del niño a la salud. A menudo se produce una interacción entre dichos factores ambientales, lo que acentúa aún más las desigualdades en materia de salud. Por ejemplo, la subida de las temperaturas causada por el cambio climático incrementa el riesgo de contraer enfermedades de transmisión vectorial y zoonótica, así como las concentraciones de contaminantes atmosféricos que inhiben el desarrollo cerebral y pulmonar y agravan las enfermedades de las vías respiratorias. Tanto el cambio climático como la contaminación y las sustancias tóxicas son factores causantes de la alarmante pérdida de biodiversidad y la degradación de los ecosistemas de los que depende la salud humana. Algunas de sus consecuencias concretas son la reducción de la diversidad microbiana, fundamental para el desarrollo del sistema inmunitario de los niños, y la creciente prevalencia de enfermedades autoinmunitarias, las cuales producen efectos a largo plazo. 40. La contaminación del aire y del agua, la exposición a sustancias tóxicas, como los fertilizantes químicos, la degradación de los suelos y las tierras, y otros tipos de daños ambientales aumentan la mortalidad infantil, sobre todo la mortalidad de los niños menores de 5 años, y favorecen la prevalencia de enfermedades, las alteraciones del desarrollo cerebral y las consiguientes deficiencias cognitivas. Los efectos del cambio climático, como la escasez de agua, la inseguridad alimentaria, las enfermedades de transmisión vectorial e hídrica, la agudización de la contaminación atmosférica y los daños físicos provocados por fenómenos repentinos o de evolución lenta, afectan de forma desproporcionada a los niños9. 41. Otro motivo de preocupación son los trastornos psicosociales y mentales que los niños sufren o podrían sufrir como consecuencia de los daños ambientales, entre los que se incluyen los relacionados con el cambio climático. La relación cada vez más evidente entre los daños ambientales y la salud mental de los niños, por ejemplo en forma de depresión y ecoansiedad, requiere la atención urgente de las autoridades sanitarias y educativas, tanto para combatir dicho problema como para poner en marcha programas de prevención. 42. Los Estados deberían incluir en sus planes, políticas y estrategias nacionales de salud y medio ambiente medidas para responder a las cuestiones de salud ambiental que afectan a los niños. Hay que proteger de forma efectiva la salud ambiental de los niños en los lugares donde viven, estudian, juegan y trabajan, por medio de marcos legislativos, reguladores e institucionales, lo cual comprende la normativa relativa al sector empresarial. Las normas de salud ambiental deberían estar en consonancia con la mejor información científica disponible y con todas las directrices internacionales en la materia, como las que establece la Organización Mundial de la Salud, y aplicarse de forma estricta. Las obligaciones que incumben a los Estados en virtud del artículo 24 de la Convención también son aplicables a la hora de elaborar y poner en práctica acuerdos ambientales destinados a combatir las amenazas transfronterizas y mundiales para la salud de los niños. 43. El derecho a la salud requiere que los niños afectados por daños ambientales tengan acceso a un sistema de salud pública e instalaciones, bienes y servicios de salud de calidad, debiendo prestarse especial atención a los grupos de población que carecen de servicios adecuados o con los que es difícil entrar en contacto y a la prestación de atención prenatal materna de calidad en todo el país. Las instalaciones, programas y servicios deben disponer del equipamiento necesario para responder a los riesgos para la salud relacionados con el 9 8 Por ejemplo, Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, Sexto Informe de Evaluación, Resumen para responsables de políticas, figura RRP.1. Los datos muestran los efectos desproporcionados, acumulados y a largo plazo del cambio climático sobre las personas nacidas en 2020. GE.23-11144

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