A/RES/50/6
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determinación, teniendo en cuenta la situación particular de los
pueblos sometidos a dominación colonial o a otras formas de
dominación u ocupación extranjeras, y reconociendo el derecho de
los pueblos a tomar medidas legítimas, de conformidad con la Carta
de las Naciones Unidas, encaminadas a realizar su derecho
inalienable a la libre determinación. Nada de lo anterior se
entenderá en el sentido de que autoriza o fomenta acción alguna
encaminada a quebrantar o menoscabar, total o parcialmente, la
integridad territorial o la unidad política de Estados soberanos e
independientes que se conduzcan de conformidad con el principio de
la igualdad de derechos y de la libre determinación de los pueblos
y estén, por tanto, dotados de un gobierno que represente a la
totalidad del pueblo perteneciente al territorio, sin distinción
alguna;
-
Actuar juntos para conjurar las amenazas que el terrorismo, en
todas sus formas y manifestaciones, la delincuencia transnacional
organizada, el comercio ilícito de armas y la producción, el
consumo y el tráfico de drogas ilícitas hacen pesar sobre los
Estados y las personas;
-
Fortalecer las consultas y la cooperación entre acuerdos u
organismos regionales y las Naciones Unidas en la esfera del
mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales.
DESARROLLO
2.
Un entorno económico internacional dinámico, vigoroso, libre y
equitativo es indispensable para el bienestar de la humanidad y para la paz,
la seguridad y la estabilidad internacionales. El sistema de las Naciones
Unidas debe dedicarse con mayor intensidad y eficacia al logro de este
objetivo.
3.
Las Naciones Unidas han desempeñado un papel importante en la promoción
del desarrollo económico y social y, a lo largo de los años, han proporcionado
asistencia vital a mujeres, niños y hombres de todo el mundo. No obstante, la
promesa enunciada en la Carta de que todos los Miembros de las Naciones Unidas
deben tomar medidas, conjunta y separadamente, en cooperación con la
Organización, para el logro de niveles de vida más elevados, trabajo
permanente para todos, y condiciones de progreso y desarrollo económico y
social no ha sido debidamente llevada a la práctica.
4.
Hay que reconocer que, pese a los esfuerzos realizados en el pasado, la
desigualdad entre los países desarrollados y los países en desarrollo sigue
siendo de unas dimensiones inaceptables. Deberían también reconocerse los
problemas específicos de los países con economías en transición, respecto de
su doble transición a la democracia y a una economía de mercado. Además, la
rápida globalización e interdependencia de la economía mundial exigen que se
elaboren políticas para aprovechar al máximo los beneficios de esas tendencias
y reducir a un mínimo los efectos negativos para todos los países.
5.
El hecho de que la quinta parte de los 5.700 millones de habitantes del
mundo viva en condiciones de pobreza extrema es motivo de suma preocupación.
Es preciso que todos los países tomen medidas extraordinarias y fortalezcan la
cooperación internacional para hacer frente a éste y otros problemas conexos.
6.
En respuesta a estos hechos y circunstancias, las Naciones Unidas han
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