A/77/221
I. Introducción
1.
La Representante Especial del Secretario General sobre la Violencia contra los
Niños se guía por la resolución 62/141 de la Asamblea General, en la que esta
estableció su mandato, y es una defensora global independiente con miras a promover
la prevención y la erradicación de todas las formas de violencia contra los niños. En
su resolución 76/147, la Asamblea reafirmó su apoyo a la labor de la Representante
Especial, reconociendo los progresos logrados y la importancia del mandato para
seguir impulsando la aplicación de las recomendaciones del estudio de las Naciones
Unidas sobre la violencia contra los niños y apoyando a los Estados Miembros en el
contexto de la implementación de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. La
Asamblea también tomó nota con aprecio del liderazgo de la Representante Especial
en el seguimiento del estudio mundial de las Naciones Unidas sobre los niños
privados de libertad y la alentó a que prosiguiese su labor al respecto.
2.
En el presente informe, la Representante Especial examina las medidas que ha
adoptado a nivel mundial, regional y nacional para cumplir su mandato y ofrece una
sinopsis de los resultados obtenidos. Destaca que, más que nunca, urge actuar para
prevenir la violencia contra los niños y responder a ella de manera eficaz. Todavía se
deja atrás a demasiados niños, cuya exposición y vulnerabilidad a la violencia se han
agravado a causa de la pandemia de enfermedad por coronavirus (COVID-19) y las
crisis humanitarias en curso. En el informe, la Representante Especial resume las
repercusiones de la crisis climática en la protección y el bienestar infantil, haciendo
hincapié en la necesidad de comprender y abordar los vínculos entre esos dos desafíos
acuciantes y la forma en que la crisis climática representa un multiplicador de
amenazas con respecto a la violencia contra los niños.
3.
La Representante Especial subraya que, cuando quedan menos de ocho años
para cumplir la promesa asumida en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de poner
fin a todas las formas de violencia contra los niños, hay que extraer lecciones de la
pandemia, de las emergencias humanitarias en curso y de la crisis climática e invertir
en una recuperación inclusiva, resiliente y segura para todos los niños del mundo, sin
dejar a nadie atrás.
II. Acelerar la acción para poner fin a la violencia contra
los niños para 2030, más allá de la labor de reconstruir
para mejorar
A.
Es más necesario que nunca invertir en servicios de protección
y prevención de la violencia que tengan en cuenta las cuestiones
relativas al género y la infancia
4.
La vulnerabilidad de los niños a la violencia sigue viéndose exacerbada en todo
el mundo por múltiples crisis superpuestas, como el aumento de la pobreza, las
desigualdades sociales y económicas, los desplazamientos forzados, los conflictos, el
cambio climático, la degradación ambiental, los desastres naturales, la inseguridad
alimentaria, la violencia generalizada y la inestabilidad política.
5.
El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) calcula que, antes
de la pandemia de COVID-19, vivían en situación de pobreza multidimensional 1.000
millones de niños, cifra que desde entonces ha aumentado en un 10 % como
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