A/HRC/50/25 39. La violencia de género y el acoso digitales añaden una capa más de obstáculos al activismo de las niñas y las jóvenes33. Las tecnologías digitales pueden utilizarse para chantajear, controlar, vigilar, coaccionar, acosar, humillar o cosificar a las niñas y jóvenes activistas, hasta el punto de recurrir a contenido pornográfico “ultrafalso” y a amenazas de muerte. Como consecuencia, muchas víctimas de estas prácticas limitan sus actividades en línea, lo que las lleva a autocensurarse, a soportar el estigma en sus familias y comunidades, o a huir por completo de los espacios digitales. La mayoría de las jóvenes y niñas consultadas habían sufrido algún tipo de ciberabuso directo y de género, como mensajes amenazantes, acoso sexual e intercambio de imágenes privadas sin su consentimiento34. Los ataques contra las niñas y jóvenes activistas suelen organizarse con el objetivo de desacreditarlas, deslegitimarlas y exponerlas al ridículo, al desprecio o a la difamación. En algunos casos, sus familias pueden prohibirles continuar con su activismo por el daño a la reputación que puede suponer. En algunos países, la sola presencia de niñas y jóvenes en los medios sociales llega a constituir un gran riesgo para su integridad personal. La recopilación de datos a gran escala y los análisis basados en algoritmos que tienen como objetivo la información sensible crean nuevas amenazas para las activistas, especialmente para aquellas pertenecientes a comunidades de personas lesbianas, gais, bisexuales, transgénero, intersexuales y queer. Como explicó una activista: “al hacer campañas en Internet, a veces tememos hablar abiertamente porque sabemos que existe una vigilancia digital por parte del Gobierno”. 40. Las niñas se ven afectadas por diferentes formas de abuso por parte de los adultos, como el castigo corporal aplicado por sus familiares, la estigmatización en sus comunidades o las represalias de sus instituciones educativas, que llegan incluso a impedirles examinarse. Durante las consultas, las niñas comunicaron sus experiencias de castigos infligidos por profesores y autoridades escolares, así como la falta de apoyo más general que las ayudase a conciliar la asistencia escolar con el activismo. 4. Entornos hostiles 41. Algunas de las activistas con quienes se reunió el Grupo de Trabajo mencionaron experiencias de detenciones arbitrarias, intimidación, amenazas de muerte, secuestros, seguimiento y espionaje, así como el uso abusivo de la legislación antiterrorista para reducir el espacio cívico y restringir sus actividades aún más. En algunos países, el “arresto domiciliario”, acompañado de agresiones ocasionales en el domicilio, amenazas a los familiares y abusos sexuales, se utiliza como método para controlar y restringir el trabajo de las activistas. Algunas también informaron de que, dado el entorno general de intimidación al que se enfrentaban, los grupos feministas y las redes de protección podían ser de difícil acceso para las activistas más jóvenes, ya que estos grupos tendían a limitar la entrada de actores externos o el contacto con ellos por miedo a las represalias. Como destacó una activista: “Es importante hacer entender a la gente que no queremos crear conflictos; lo único que queremos es abordar y resolver ciertos problemas que nos afectan y defender nuestros derechos humanos”. También se mencionaron las campañas de difamación y los ataques al honor y la reputación, en los que se presentaba a las activistas como personas carentes de los denominados “principios morales”, valores y ética, y que socavaban la cultura y la tradición. Como ha señalado la Relatora Especial sobre la situación de los defensores de los derechos humanos, las niñas defensoras de los derechos humanos pueden ser estigmatizadas y marginadas por los líderes comunitarios, los grupos confesionales, las familias, los vecinos y las comunidades, que creen que las defensoras y sus acciones representan una amenaza para la religión, el honor, la cultura o las formas de vida35. 42. Además, las niñas y jóvenes activistas están sometidas a diversos tipos de vigilancia que suponen un reto adicional para su activismo. Siguen enfrentándose a una vigilancia excesiva por parte de sus familiares, especialmente de sus familiares varones, en lo que respecta a los asuntos públicos, como el uso de Internet y el acceso a dispositivos digitales. 33 34 35 12 Véase A/HRC/38/47. Véase https://webfoundation.org/2020/03/the-online-crisis-facing-women-and-girls-threatens-globalprogress-on-gender-equality/. Véase A/HRC/40/60. GE.22-06906

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