A/HRC/50/25
participación en diversos aspectos de su trabajo49. También ha aprobado un procedimiento
de protección de la infancia para garantizar un entorno seguro y adaptado a los niños con los
que interactúa. Del mismo modo, a nivel regional, el Sistema Interamericano de Derechos
Humanos involucra a las niñas y a las jóvenes en las audiencias públicas y en las visitas sobre
el terreno y organiza reuniones extraordinarias con ellas. En el sistema africano, los debates
que tienen lugar en el Día del Niño Africano ofrecen una plataforma para comprometerse con
las niñas y las jóvenes activistas. El Grupo de Trabajo también se ha reunido con niñas y
jóvenes durante sus visitas a los países.
67.
Existen más mecanismos que fomentan la participación infantil y juvenil, y en
especial de las niñas y las jóvenes, en el plano internacional. Por ejemplo, en Ginebra, algunas
Misiones Permanentes ante las Naciones Unidas hacen participar a las niñas y a las jóvenes
en la redacción de los informes o las consultan antes de hacer recomendaciones a otros
Estados durante el examen periódico universal. Algunos países de Europa Oriental y
Occidental incluyen a los jóvenes en sus delegaciones ante las Naciones Unidas o la Unión
Europea. En un país latinoamericano, el Consejo Nacional para la Igualdad Intergeneracional
fomenta la participación de los representantes de los niños en las instituciones regionales,
como el Congreso Panamericano del Niño, la Niña y Adolescentes.
III. Conclusiones y recomendaciones
A.
Conclusiones
68.
Las niñas y las jóvenes de todo el mundo desempeñan un papel crucial como
defensoras de los derechos humanos y agentes de cambio. Muchas de ellas están a la
vanguardia de las iniciativas destinadas a transformar las sociedades, mientras que
otras se esfuerzan por movilizarse de forma eficaz y encontrar un lugar de influencia.
Son una parte esencial de la lucha por sociedades más democráticas y justas, y su
activismo ha aportado contribuciones únicas al avance de la igualdad de género y los
derechos humanos.
69.
El derecho de las niñas y las jóvenes a participar en la vida política y pública está
garantizado en el derecho internacional de los derechos humanos. De ello se derivan
obligaciones legales vinculantes para que los Estados permitan su activismo y eliminen
las barreras estructurales que inhiben o ponen en peligro su participación. Las niñas y
las jóvenes también tienen derecho a medidas especiales para garantizar el ejercicio de
sus derechos en consideración a su edad, género y otras características.
70.
Las niñas activistas se enfrentan a desafíos particulares debido a las percepciones
erróneas comunes sobre el derecho de los niños a participar en la vida política y pública,
las restricciones a su autonomía, el desprecio por su interés superior, el control
paternalista y la participación superficial y simbólica en diversos procesos. Otras
barreras son la arraigada discriminación estructural basada en el género y la edad, que
a menudo se ve agravada por otras formas de discriminación, como la raza, la etnia, el
estado de salud, la orientación sexual, la identidad de género y la discapacidad,
combinadas con la marginación y la exclusión, la pobreza, la falta de acceso a la
educación, la falta de seguridad, los entornos hostiles en las esferas privada y pública,
y la escasez de recursos.
71.
Más allá de los efectos devastadores de la pandemia de COVID-19, las crisis
actuales causadas por los conflictos y los desplazamientos, el cambio climático, las
catástrofes naturales, las fuertes desigualdades socioeconómicas, la inestabilidad
política y la digitalización desenfrenada han afectado de manera considerable a las
posibilidades de las niñas y las jóvenes de ejercer su activismo. No obstante, ese entorno
ha creado tanto nuevas oportunidades como nuevos retos.
49
18
Véase https://www.ohchr.org/es/treaty-bodies/crc/child-participation-work-committee.
GE.22-06906
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