A/HRC/50/25 menstrual en las escuelas o productos esenciales en los centros de refugiados. Otras han ayudado a niñas de sus comunidades a escapar de la mutilación genital femenina o han colaborado en el rescate de niñas y mujeres víctimas o supervivientes de la trata de personas. Otras han logrado que se incluyan clases sobre derechos humanos en los planes de estudio y que se elaboren materiales mediáticos adaptados a la edad para crear sensibilización en sus comunidades sobre la igualdad de género y los derechos humanos. En un país, lanzaron campañas para desestigmatizar las pruebas de detección de infecciones de transmisión sexual entre los jóvenes; y en otro lograron llamar la atención a nivel nacional sobre el problema del acoso sexual en la escuela. Además, se han situado a la cabeza de la defensa de la naturaleza y el clima en varios países. 22. El desarrollo personal, el autoconocimiento y el empoderamiento también son componentes clave de su activismo. Como señaló una joven activista, “Vivía oprimida sin darme cuenta. Antes de aprender más al respecto, lo veía como algo normal”. El activismo aumenta la confianza de las niñas y las jóvenes y las ayuda a desarrollar un sentido de decisión sobre sus propias vidas; les brinda el poder de dar forma a sus comunidades y sociedades, de convertirse en líderes y agentes de cambio o de optar por carreras profesionales tradicionalmente dominadas por los hombres. 23. En muchos casos, su activismo está motivado por la experiencia personal de discriminación, violencia y violaciones de los derechos humanos, o surge como una necesidad de responder a la injusticia percibida. Para muchas de las activistas con quienes habló el Grupo de Trabajo, el activismo “no era una cuestión de inspiración, sino más bien una respuesta a una necesidad”. Algunas empezaron a comprometerse durante la pandemia de enfermedad por coronavirus (COVID-19), al ser testigos de cómo se exponían y exacerbaban las desigualdades existentes. En algunos casos, la inspiración surgió de los modelos de conducta y de la movilización de las mujeres en sus propias comunidades o países o en el extranjero para la defensa de sus derechos (como la movilización de las mujeres durante la Primavera Árabe y la campaña #MeToo) o por las acciones emprendidas por miembros de movimientos locales e internacionales sobre, por ejemplo, la protección del medio ambiente y el clima. 24. El activismo de las niñas y las jóvenes está presente a todos los niveles, en Internet y en otros contextos, de forma local e internacional, aunque es más común a nivel local y comunitario. Suele comenzar en la escuela y en grupos dirigidos por chicas, sobre todo a través de la participación en organizaciones estudiantiles de instituciones de educación postsecundaria y terciaria. Las niñas y las jóvenes entablan contacto con diferentes agentes, como autoridades estatales, diplomáticos y partidos políticos; instituciones independientes, como defensores del pueblo e instituciones nacionales de derechos humanos; organizaciones y movimientos de la sociedad civil, incluidas activistas y organizaciones feministas; instituciones comunitarias, religiosas y culturales; y medios de comunicación. Su colaboración con las Naciones Unidas y los mecanismos internacionales y regionales de derechos humanos, aunque creciente, sigue siendo limitada debido a diversos factores. 25. Mientras que algunas niñas y jóvenes activistas actúan a través de estructuras formales, otras se organizan de manera informal y reciben apoyo financiero y de otro tipo mediante organizaciones anfitrionas o estructuras coordinadoras. En algunos casos se opta por la informalidad para evitar el control por parte de terceros y la imposición de agendas externas. En otros, es el resultado de barreras legales, administrativas y financieras. 26. Las niñas y jóvenes activistas, que a menudo se ven excluidas de los procesos formales de toma de decisiones, tienden a utilizar formas alternativas de participar en la vida pública: hacen uso de iniciativas descentralizadas, herramientas digitales, programas de radio, manifestaciones públicas, protestas informales y campañas innovadoras, como las basadas en la expresión artística. Un ejemplo es la performance creada por un grupo de jóvenes feministas titulada “La culpa no era mía”, que denunciaba la violencia sexual y que ha inspirado muchas otras iniciativas similares en todo el mundo. Las jóvenes activistas utilizan a veces tácticas de defensa presencial, por ejemplo con parlamentarios, e invierten en investigación y recaudación de fondos para reunir pruebas y fomentar la reflexión pública en torno a determinados temas. Utilizan cada vez más los espacios digitales; las plataformas de los medios sociales se emplean para organizar, movilizar, crear redes, hacer campañas y 8 GE.22-06906

Seleccionar párrafo de destino3

Conectar a un párrafo
Connect to an entity
Disable highlights
Añadir a la tabla de contenidos