A/76/302 V. Un año después: centrar a los afrodescendientes como titulares de derechos frente al racismo sistémico y la impunidad A. La COVID-19 en el contexto de una cultura de negación y desechabilidad 26. Al principio de la pandemia, el Grupo de Trabajo informó sobre el aumento de la violencia policial contra los afrodescendientes en paralelo a los riesgos de la COVID-19 1. El Grupo de Trabajo señaló que la raza era la “hebra” que conectaba la COVID-19, la impunidad policial y las protestas en todo el mundo, y señaló variables y consideraciones estrechamente interrelacionadas. Las presunciones de desechabilidad y prescindibilidad, que habían sido necesarias para configurar la construcción social de la raza a lo largo de la historia, seguían posibilitando la explotación del trabajo, la vida y la propiedad intelectual de los afrodescendientes. Con frecuencia, esto se ponía de manifiesto en la integración de inferencias y señales sociales 2, o en las respuestas aparentemente autónomas a la incertidumbre y a las situaciones inéditas que parecían confirmar el racismo sistémico, en lugar de encarnar compromisos declarados para desmantelarlo. En esto se podía ver una raíz común y vínculos continuos entre la expectativa de impunidad para la violencia y el abuso de autoridad por parte de las fuerzas del orden, el desprecio y la negación de las disparidades raciales que había puesto de manifiesto la COVID -19 y la diferencia en la forma en que los Estados respondían a las protestas y manifestaciones en función de la raza. 27. El hecho de que las disparidades raciales y el racismo sistémico sigan sin tomarse en cuenta al adoptar decisiones relacionadas con la pandemia de COVID -19 sigue siendo una preocupación inmediata. Preocupa especialmente al Grupo de Trabajo el despliegue de las campañas de vacunación, en las que apenas se tienen en cuenta las disparidades raciales y la solidaridad internacional. Las medidas e intervenciones que parecen neutrales pueden tener resultados discriminatorios si no se hacen esfuerzos específicos para contrarrestar los sesgos raciales. Como se ha comentado anteriormente, la elevada vulnerabilidad de los afrodescendientes ante la COVID-19 tiene su origen en el racismo sistémico que históricamente ha pasado por alto los obstáculos en el acceso a la atención médica, las enfermedades crónicas y su condición de trabajadores de primera l��nea. 28. A este respecto, el Grupo de Trabajo debatió sobre el hecho de que las taxonomías, o sistemas de clasificación, no son neutrales y reflejan prioridades racializadas. Como advirtió el Grupo de Trabajo en su momento, “los Estados deben reconocer la especificidad de las necesidades de determinadas comunidades, o se arriesgan a rebajar la prioridad de los afrodescendientes en las leyes y políticas ” 3. Esto incluye la pobreza y la desigualdad existentes que podrían seguir influyendo en los resultados durante la pandemia 4. En los Estados Unidos, en marzo de 2021 los datos mostraron que los inquilinos negros tenían especiales dificultades para conseguir y mantener una vivienda debido a la pandemia de COVID-19 5. Para los __________________ 1 2 3 4 5 10/25 Véase A/HRC/45/44. Tanaz Molapour y otros, “Seven computations of the social brain”, Social Cognitive and Affective Neuroscience, vol. 16, núm. 8 (agosto de 2021). A/HRC/45/44, párrs. 13 a 15. Por ejemplo, según el Instituto Nacional de Estadística y Estudios Económicos (INSEE), en 2018, el 40 % de la población de la Reunión, en su mayoría afrodescendientes, vivía por debajo del umbral de la pobreza. Para más información, véase www.childtrends.org/publications/racism-and-discriminationcontribute-to-housing-instability-for-black-families-during-the-pandemic. 21-11641

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