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34. Ha surgido un doble rasero racializado y basado en la riqueza, por el que los
ciudadanos de las naciones ricas y desarrolladas han disfrutado de un amplio acceso
a las vacunas. En otros Estados, donde ese acceso sigue siendo escaso o inexistente,
la amenaza de la COVID-19 persiste, junto con las intervenciones no relacionadas
con la vacuna, como los tratamientos para mitigar la gravedad en las personas
contagiadas 14. La falta de acceso a las vacunas no está necesariamente relacionada
con la disponibilidad. Incluso en la actualidad, millones de dosis de vacunas
producidas en Sudáfrica se envían a Europa para su distribución 15. Al parecer, el
Fondo para la Adquisición de Vacunas en África negoció la obtención de vacunas para
los africanos amenazando con bloquear su exportación. El nacionalismo asociado a
las vacunas, incluso en el caso de las naciones más ricas, y el “apartheid de las
vacunas” sugieren que el equilibrio de poder seguirá teniendo un impacto
considerable en el tratamiento de la COVID-19, el acceso a ese tratamiento y sus
resultados.
35. La pandemia de COVID-19 se vio agravada para los afrodescendientes por la
ausencia histórica de voluntad política de corregir y reparar los daños persistentes
relacionados con el colonialismo y el comercio y tráfico de esclavos africa nos. En
mayo de 2021, los investigadores confirmaron que las reparaciones económicas
podrían haber mitigado la transmisión de la COVID-19 entre un 31 % y un 68 % en
Luisiana (Estados Unidos), una zona altamente afectada 16. Las disparidades raciales
impulsadas por el racismo sistémico acentuaron de forma evidente la devastación
causada por la pandemia de COVID-19 en las comunidades negras.
36. Las dudas sobre las vacunas, entre otras cosas, también han dado lugar a una
menor tasa de vacunación entre los afrodescendientes que sí tienen acceso a las
vacunas. Irónicamente, aunque la ciencia de la vacunación en Occidente tiene su
origen en la propiedad intelectual de los afrodescendientes, hay tasas de vacunación
desproporcionadamente bajas entre los afrodescendiente s en algunos Estados en los
que actualmente las vacunas están ampliamente disponibles 17. Los fundamentos de la
desconfianza, incluida la utilización sistemática de personas negras para la
experimentación médica 18, ofrecen un poderoso ejemplo de cómo el racismo
sistémico puede alterar las costumbres culturales.
37. También hubo un inquietante desprecio por las preocupaciones interseccionales
durante la pandemia. Por ejemplo, las restricciones a la circulación que se impusieron
en Colombia y en otros lugares de América Latina para reducir el número de personas
en las calles a veces obligaban a desplazarse en determinados días en función del
género, sin tener en cuenta la identidad ni la expresión de género, y ponían a las
personas transgénero en situación de especial riesgo, exacerbado además en el caso
de los afrocolombianos, que ya se enfrentaban a una atención policial
desproporcionada y a abusos de autoridad. En el Reino Unido, el ciberabuso y el
acoso en línea aumentaron durante la pandemia, especialmente entr e las mujeres
negras y las personas no binarias.
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ISGlobal, “Recruitment begins in Mozambique for ANTICOV clinical trial of early treatments
for COVID-19”, iniciativa Medicamentos para Enfermedades Olvidadas, 29 de julio de 2021.
Gordon Brown, “The world is making billions of COVID vaccine doses, so why is Africa not
getting them?”. The Guardian, 16 de agosto de 2021.
Eugene T. Richardson et al., “Reparations for Black American descendants of persons enslaved
in the U.S. and their potential impact on SARS-CoV-2 transmission”, Social Science &
Medicine, vol. 276, mayo de 2021.
Carey Baraka, “Onesimus: the African slave who taught America how to vaccinate itself from
smallpox”, Quartz, 10 de mayo de 2020.
A/HRC/45/44, párrs. 53 a 56.
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