A/RES/71/256
Nueva Agenda Urbana
Nueva Agenda Urbana, será fundamental velar por que tengan más y mejores
oportunidades de participar de manera significativa.
62. Nos comprometemos a hacer frente a las consecuencias sociales, económicas y
espaciales del envejecimiento de la población, cuando proceda, y aprovechar el
factor del envejecimiento como una oportunidad para la aparición de nuevos puestos
de trabajo decente y un crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, al
tiempo que se mejora la calidad de vida de la población urbana.
Desarrollo urbano resiliente y ambientalmente sostenible
63. Reconocemos que las ciudades y los asentamientos humanos se enfrentan a
amenazas sin precedentes planteadas por las pautas insostenibles de consumo y
producción, la pérdida de diversidad biológica, la presión sobre los ecosistemas, la
contaminación, los desastres naturales y los causados por el ser humano, y el
cambio climático y los riesgos conexos, socavando los esfuerzos para poner fin a la
pobreza en todas sus formas y dimensiones y lograr el desarrollo sostenible. Habida
cuenta de las tendencias demográficas de las ciudades y su papel fundamental en la
economía mundial, los esfuerzos de mitigación y adaptación relacionados con el
cambio climático y el uso de los recursos y los ecosistemas, la forma en que esas
ciudades se planifican, se financian, se desarrollan, se construyen, se administran y
se gestionan tiene repercusiones directas en la sostenibilidad y la resiliencia mucho
más allá de las fronteras de las zonas urbanas.
64. Reconocemos también que los centros urbanos de todo el mundo,
especialmente en los países en desarrollo, suelen tener características que exacerban
la vulnerabilidad de esos centros y sus habitantes ante los efectos adversos del
cambio climático y otros peligros naturales y antropogénicos, entre ellos los
terremotos, los fenómenos meteorológicos extremos, las inundaciones, la
subsidencia, las tormentas —incluidas las de polvo y las de arena—, las olas de
calor, la escasez de agua, las sequías, la contaminación del agua y el aire, las
enfermedades transmitidas por vectores y la elevación del nivel del mar, que afectan
en especial a las zonas costeras, las regiones de deltas fluviales y los pequeños
Estados insulares en desarrollo, entre otros.
65. Nos comprometemos a facilitar la ordenación sostenible de los recursos
naturales en las ciudades y los asentamientos humanos de una forma que proteja y
mejore los ecosistemas urbanos y los servicios ambientales, reduzca las emisiones
de gases de efecto invernadero y la contaminación del aire y promueva la reducción
y la gestión del riesgo de desastres, mediante el apoyo a la preparación de
estrategias de reducción del riesgo de desastres y evaluaciones periódicas de los
riesgos de desastres ocasionados por peligros naturales y antropogénicos, por
ejemplo con categorías para los niveles de riesgo, al tiempo que se fomenta el
desarrollo económico sostenible y se protege a todas las personas, su bienestar y su
calidad de vida mediante infraestructuras, servicios básicos y planificaciones
urbanas y territoriales racionales desde el punto de vista ambiental .
66. Nos comprometemos a adoptar un enfoque de ciudades inteligentes en el que
se aprovechen las oportunidades de la digitalización, las energías y las tecnologías
no contaminantes, así como las tecnologías de transporte innovadoras, de manera
que los habitantes dispongan de opciones para tomar decisiones más inocuas para el
medio ambiente e impulsar el crecimiento económico sostenible y que las ciudades
puedan mejorar su prestación de servicios.
67. Nos comprometemos a promover la creación y el mantenimiento de redes bien
conectadas y distribuidas de espacios públicos de calidad, abiertos, seguros,
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