Nueva Agenda Urbana
A/RES/71/256
inmediatas de los habitantes afectados por los conflictos y los desastres naturales y
los causados por el ser humano. Ello debería incluir la integración de los principios
de “reconstruir mejor” en el proceso de recuperación de spués de los desastres a fin
de incorporar en la planificación futura medidas territoriales, ambientales y de
fomento de la resiliencia y experiencias adquiridas de desastres pasados, así como la
conciencia de nuevos riesgos.
79. Nos comprometemos a promover la acción por el clima a escala internacional,
nacional, subnacional y local, incluida la adaptación al cambio climático y la
mitigación de sus efectos, y a apoyar a las ciudades, los asentamientos humanos, sus
habitantes y todos los interesados locales en sus esfuerzos en tanto que encargados
importantes de su aplicación. Nos comprometemos también a apoyar el fomento de
la resiliencia y la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero de
todos los sectores pertinentes. Esas medidas deben estar en conso nancia con los
objetivos del Acuerdo de París aprobado en virtud de la Convención Marco de las
Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, en particular el de mantener el
aumento de la temperatura media mundial muy por debajo de 2 grados Celsius con
respecto a los niveles preindustriales y el de proseguir los esfuerzos para limitar ese
aumento de la temperatura a 1,5 grados Celsius por encima de los niveles
preindustriales.
80. Nos comprometemos a apoyar el proceso de planificación de la adaptación a
medio y largo plazo, así como las evaluaciones de la vulnerabilidad de las ciudades
frente al clima y sus repercusiones, a fin de fundamentar planes de adaptación,
políticas, programas y actividades dirigidos a promover la resiliencia de los
habitantes de las ciudades, en particular mediante la adaptación basada en los
ecosistemas.
Aplicación efectiva
81. Reconocemos que para aplicar los compromisos de transformación
establecidos en la Nueva Agenda Urbana harán falta marcos normativos propicios en
los planos nacional, subnacional y local, integrados por la planificación y la gestión
participativas del desarrollo espacial urbano, y medios de ejecución eficaces,
complementados mediante cooperación internacional y actividades de creación de
capacidad, por ejemplo el intercambio de mejores prácticas, políticas y programas
entre los gobiernos a todos los niveles.
82. Invitamos a los órganos y las organizaciones internacionales y regionales,
incluidos los del sistema de las Naciones Unidas y los acuerdos ambientales
multilaterales, los asociados para el desarrollo, las instituciones financieras
internacionales y multilaterales, los bancos regionales de desarrollo, el se ctor
privado y otras partes interesadas, a que mejoren la coordinación de sus estrategias
y programas de desarrollo urbano y rural para aplicar un enfoque integrado a la
urbanización sostenible, y así generalizar la aplicación de la Nueva Agenda Urbana.
83. En este sentido, ponemos de relieve la necesidad de mejorar la coordinación y
la coherencia a nivel de todo el sistema de las Naciones Unidas en la esfera del
desarrollo urbano sostenible, en el marco de la planificación estratégica, la
implementación y la presentación de informes en todo el sistema, como se destaca
en el párrafo 88 de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.
84. Instamos encarecidamente a los Estados a que se abstengan de promulgar y
aplicar medidas unilaterales de tipo económico, financi ero o comercial que no sean
compatibles con el derecho internacional y la Carta de las Naciones Unidas y que
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