A/RES/57/274
2.
Reafirma que cabe a las Naciones Unidas un papel central en la
promoción de la cooperación internacional para el desarrollo y en la promoción de
una política coherente en cuestiones mundiales del desarrollo, incluso en el contexto
de la globalización y la interdependencia;
3.
Reconoce que únicamente mediante iniciativas amplias y sostenidas en
todos los niveles, incluidas normas y medidas en los planos nacional y mundial para
crear un futuro compartido sobre la base de una humanidad común en toda su
diversidad, podrá lograrse que la globalización sea plenamente inclusiva y
equitativa y tenga de esa forma un efecto positivo en el desarrollo;
4.
Reafirma la necesidad de que haya mayor apoyo mutuo en el cumplimiento
de los compromisos convenidos en todas las conferencias y cumbres de las Naciones
Unidas, incluida la Declaración del Milenio1, a fin de promover un crecimiento
económico sostenido y un desarrollo sostenible en el contexto de la globalización y
la interdependencia;
5.
Subraya que, a fin de que la globalización redunde en beneficio de todos,
es necesario invertir en infraestructura social y económica básica, servicios sociales
y protección social, incluidos programas de educación, salud, nutrición, vivienda y
seguridad social en los que se preste especial atención a los niños y a las personas
de edad y que tengan en cuenta las cuestiones de género e incluyan plenamente al
sector rural y a todas las comunidades en situación desventajosa y que sean
esenciales para que la población, especialmente la que vive en la pobreza, pueda
adaptarse mejor a los cambios en las condiciones y oportunidades económicas y
beneficiarse de ellas;
6.
Subraya también la necesidad crítica de intensificar la labor nacional de
formación de capacidad en los países en desarrollo y en los países con economías en
transición en materias tales como la infraestructura institucional, el desarrollo de los
recursos humanos, las finanzas públicas, la financiación de hipotecas, la supervisión
y regulación financiera, la educación básica, la administración pública, las normas
presupuestarias sociales y de género, la alerta temprana y la prevención de crisis, así
como la gestión de la deuda;
7.
Insiste en la necesidad de que el sistema de las Naciones Unidas siga
teniendo en cuenta la dimensión social de la globalización y, a este respecto, alienta
la labor que realiza la Organización Internacional del Trabajo en esa esfera;
8.
Reconoce el derecho de los países a elegir en forma independiente su
propio sendero hacia el desarrollo y sus propias estrategias nacionales para la
reducción de la pobreza;
9.
Reitera que el logro de los objetivos de desarrollo y de la erradicación de
la pobreza depende, entre otras cosas, de una buena gestión de los asuntos públicos
en cada país y a nivel internacional. La adopción de políticas económicas racionales,
el establecimiento de instituciones democráticas sólidas que respondan a las
necesidades de la población y una mejor infraestructura constituyen la base de un
crecimiento económico sostenido, la erradicación de la pobreza y la creación de
empleo. Es igualmente esencial que haya transparencia en los sistemas financiero,
monetario y comercial y que exista el compromiso de mantener un sistema
comercial y financiero multilateral que sea abierto, equitativo, reglamentado,
previsible y no discriminatorio;
10. Observa que se están adoptando importantes iniciativas internacionales
para reformar la arquitectura financiera internacional, destaca que esas iniciativas
deben proseguir con mayor transparencia y con la participación efectiva de los
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