A/RES/62/126
39. Los gobiernos deberían prestar atención especial a los aspectos relacionados
con el género y a la vulnerabilidad desproporcionada de las niñas y las jóvenes en
todos los programas destinados a informar a los jóvenes sobre el VIH/SIDA y a
prevenir la propagación de la enfermedad entre ellos.
Legislación e instrumentos jurídicos para proteger a los jóvenes vulnerables
40. Los gobiernos deberían asegurar la no discriminación y el disfrute pleno y en
igualdad de condiciones de todos los derechos humanos mediante el fomento de una
política activa y visible para terminar con el estigma de los niños huérfanos y en
situación vulnerable a causa del VIH/SIDA.
41. Los gobiernos deberían reforzar las medidas legislativas, de política,
administrativas y de otro tipo para promover y proteger el disfrute pleno de todos
los derechos humanos de los jóvenes, proteger su dignidad y reducir su
vulnerabilidad al VIH/SIDA mediante la eliminación de todas las formas de
discriminación y de todos los tipos de explotación sexual de niñas y niños, incluida
la explotación con fines comerciales, así como todas las formas de violencia contra
las mujeres y las niñas, entre ellas las prácticas tradicionales y consuetudinarias
nocivas, el abuso, la violación y otras formas de violencia sexual, el maltrato y la
trata de mujeres y niñas.
42. Los gobiernos deberían intensificar los esfuerzos por promulgar, fortalecer o
hacer cumplir, según proceda, leyes, reglamentos y otras medidas a fin de eliminar
todas las formas de discriminación contra los jóvenes con VIH y asegurarles el
pleno disfrute de todos sus derechos humanos y libertades fundamentales,
especialmente políticas que les den acceso a la educación, los derechos de sucesión,
el empleo, la atención de la salud, los servicios sociales y de salud, la prevención, el
apoyo, el tratamiento, la información y la protección jurídica, respetando al mismo
tiempo su intimidad y la confidencialidad, y elaborar estrategias para combatir el
estigma y la exclusión social asociadas a la epidemia.
IV.
Conflictos armados
43. El desarrollo, la paz y la seguridad y los derechos humanos están
interrelacionados y se refuerzan mutuamente. La magnitud de la violencia
perpetrada en los últimos dos decenios contra civiles, incluidos los jóvenes, es
sumamente inquietante. Los conflictos armados han causado matanzas,
desplazamientos masivos de personas, entre ellas jóvenes, y la destrucción de
comunidades, lo que ha tenido repercusiones negativas en su desarrollo.
44. Los jóvenes suelen estar entre las principales víctimas de los conflictos
armados. Niños y jóvenes resultan muertos o mutilados, quedan huérfanos y son
secuestrados, tomados como rehenes, desplazados a la fuerza y privados de
educación y de atención médica, además de arrastrar profundos traumas y secuelas
emocionales. Los niños reclutados ilegalmente como soldados son a menudo
obligados a cometer abusos graves. Los conflictos armados destruyen el entorno de
seguridad que proporcionan el hogar, la familia, una nutrición adecuada, la
educación y el empleo. Durante los conflictos aumentan los riesgos para la salud de
los jóvenes, especialmente para las mujeres. Las jóvenes y las niñas enfrentan
riesgos adicionales, en especial la violencia y la explotación sexuales.
45. Durante los conflictos, los jóvenes de ambos sexos que se ven obligados a
asumir responsabilidades de “adultos” pierden oportunidades de desarrollo personal
o profesional. Cuando termina el conflicto, numerosos jóvenes deben realizar la
transición a la vida de adultos sin haber superado el trauma de la guerra y tienen que
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