A/HRC/45/44 51. Las respuestas de los Estados a la pandemia de COVID-19 han de tener en cuenta también otras amenazas existenciales para su población. En África y América Latina, varios Estados que dependen en gran medida de la economía informal confinaron a la población al mismo tiempo que otros países occidentales más ricos, a pesar del riesgo que ello suponía para la población en términos de malnutrición e inanición. En Haití, el efecto per cápita de la pandemia de COVID-19 no ha sido ni parecido al de la epidemia de cólera que trajeron al país los soldados de las fuerzas de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas y que se saldó con 1 millón de infectados y 10.000 muertos. Las consecuencias acumuladas del mencionado brote de cólera y del terremoto de 2010 han dejado al Estado en una situación precaria para hacer frente a los retos añadidos que plantea la COVID-1940. C. La raza como hilo conductor 52. Un análisis del racismo sistémico revela cómo los prejuicios están arraigados en las prácticas y políticas que estructuran las operaciones, las industrias, las economías y las mentalidades. Históricamente, el racismo sistémico se utilizó para racionalizar el colonialismo y el comercio y la trata de esclavos africanos mediante la incorporación de justificaciones en el tejido social. Los esclavistas y colonizadores desarrollaron elaboradas justificaciones sociales, económicas y morales para que se interpretase el hecho de ser blanco como un bien preciado, una posición de superioridad y autoridad moral indiscutible. La construcción social de la raza se normalizó en todas partes. Estas prácticas, y el comercio de esclavos africanos, son algunos de los primeros ejemplos de globalización y cooperación mundial; de hecho, la economía mundial actual está cimentada en la trata de personas y en la esclavitud y la explotación de los afrodescendientes. Si bien las leyes modernas prohíben la esclavitud, la trata y el racismo, persisten las mentalidades heredadas y abundan las prácticas análogas. Tanto en el contexto de la pandemia de COVID-19, como en la respuesta mundial ante la enfermedad y en sus repercusiones, estas mentalidades siguen siendo evidentes, así como su profunda conexión con la explotación histórica, también en el ámbito de la investigación médica y científica. Algunas personas afrodescendientes de la diáspora se refieren a ello como el hilo que conecta 1619 con la COVID-19. 1. Explotación y abusos médicos en nombre de la innovación científica 53. Además de ver cómo explotaban su cuerpo, su trabajo, sus tierras y sus recursos, las personas afrodescendientes han sido en muchas ocasiones objeto de una explotación legalizada en nombre de la innovación científica y el progreso. Hay ejemplos de experimentación y explotación médicas, de exhibición de cuerpos de personas negras en espectáculos públicos, de desarrollo de técnicas quirúrgicas empleando a personas afrodescendientes como sujetos de prueba, de disecciones y de infecciones y reinfecciones de afrodescendientes a fin de estudiar determinadas enfermedades, como la enfermedad por radiación y las infecciones de transmisión sexual41. Algunos científicos especializados en la experimentación y el estudio de la eugenesia trataron de “demostrar” que los afrodescendientes pertenecían a una especie inferior, y en muchas ocasiones investigaron con personas que no tenían capacidad efectiva para otorgar su consentimiento, como niños, esclavos o reclusos42. 54. Los ejemplos de estas prácticas son abundantes. Quizás el más conocido es el estudio Tuskegee sobre la sífilis, la antítesis de lo que establecen los protocolos éticos actuales sobre experimentación con seres humanos. De 1932 a 1972, se contagió de sífilis a un grupo de varones afroamericanos a los que se privó de tratamiento deliberadamente para estudiar las características y el avance de la enfermedad. En Bélgica, en varias ocasiones se exhibió a personas afrodescendientes en “zoológicos humanos”; la última vez, en 2002 (A/HRC/42/59/Add.1, párr. 10). A Sara Baartman, conocida como la “Venus Hotentote”, la 40 41 42 14 Véase, por ejemplo, Sandra Wisner y Beatrice Lindstrom, “COVID-19 brings renewed urgency to remedies for cholera in Haiti”, Al Jazeera, 22 de mayo de 2020. Véase Harriet A. Washington, Medical Apartheid: The Dark History of Medical Experimentation on Black Americans from Colonial Times to the Present (Nueva York, Random House, Inc., 2006). Ibid. GE.20-10966

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