Declaración de Nueva York para los Refugiados y los Migrantes
A/RES/71/1
dignidad, preferiblemente a voluntad, teniendo en cuenta la legislación nacional
conforme al derecho internacional. Observamos que la cooperación para el retorno y
la readmisión constituye un elemento importante de la cooperación internacional en
materia de migración. Esa cooperación abarcaría la identificación correcta y el
suministro de los documentos de viaje que correspondan. Todos los tipos de retorno,
voluntarios o de otra índole, deben ajustarse a las obligaciones que nos competen en
virtud del derecho internacional de los derechos humanos y observar el principio de
no devolución. También deberían respetar las normas del derecho internacional y,
además, deben llevarse a cabo en consonancia con el interés superior del niño y con
el procedimiento previsto en la ley. Si bien reconocemos que se aplican solo a los
Estados que los han concertado, reconocemos también que los acuerdos de readmisión
vigentes deberían implementarse del todo. Apoyamos una mejor recepción y
asistencia para la reintegración de aquellos que regresen. Se debe prestar especial
atención a las necesidades de los migrantes en situaciones de vulnerabilidad que
regresan, como los niños, las personas mayores, las personas con discapacidad y las
víctimas de la trata de personas.
59. Reafirmamos nuestro compromiso de proteger los derechos humanos de los
niños migrantes, dada su vulnerabilidad, particularmente los niños migrantes no
acompañados, y de brindar acceso a los servicios básicos psicosociales y de salud y
educación, asegurándonos de que el interés superior del niño sea una consideración
fundamental en todas las políticas pertinentes.
60. Reconocemos la necesidad de abordar la situación especial y la vulnerabilidad
de las mujeres y las niñas migrantes mediante, entre otras cosas, la incorporación de
una perspectiva de género en las políticas de migración y el fortalecimiento de las
leyes, las instituciones y los programas nacionales para combatir la violencia por
razón de género, incluida la trata de personas y la discriminación contra las mujeres
y las niñas.
61. Si bien reconocemos la contribución de la sociedad civil, incluidas las
organizaciones no gubernamentales, en la promoción del bienestar de los migrantes
y su integración en las sociedades, especialmente cuando se encuentran en
condiciones de extrema vulnerabilidad, y el apoyo de la comunidad internacional a
los esfuerzos de esas organizaciones, alentamos una mayor interacción entre los
Gobiernos y la sociedad civil para dar respuesta a los retos y las oportunidades que
plantea la migración internacional.
62. Observamos que el Representante Especial del Secretario General sobre la
Migración Internacional y el Desarrollo, el Sr. Peter Sutherland, presentará, antes de
que termine 2016, un informe en el que se propondrán maneras de reforzar la
cooperación internacional y la actuación de las Naciones Unidas en el ámbito de la
migración.
63. Nos comprometemos a iniciar en 2016 un proceso de negociaciones
intergubernamentales que culminará con la aprobación de un pacto mundial para una
migración segura, ordenada y regular en una conferencia intergubernamental que ha
de celebrarse en 2018. Invitamos al Presidente de la Asamblea General a que haga
los arreglos necesarios para determinar las modalidades, el cronograma y otros
aspectos prácticos relacionados con el proceso de negociación. En el anexo II de la
presente declaración figuran más detalles sobre el proceso.
IV.
Compromisos en relación con los refugiados
64. Reconociendo que los conflictos armados, la persecución y la violencia,
incluido el terrorismo, se encuentran entre los factores que dan lugar a grandes
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