A/HRC/RES/57/20
dentro como fuera de Internet, para silenciar a la disidencia, las opiniones en contra de la
guerra y otras actividades pacíficas que son esenciales para el funcionamiento de una
sociedad democrática, lo que se está traduciendo en una represión sistemática e incesante,
por parte de las autoridades rusas, de las organizaciones y los representantes de la sociedad
civil, los defensores de los derechos humanos —en particular las defensoras de los derechos
humanos, que se enfrentan a formas de violencia y amenazas sexuales y de género
específicas—, los medios de comunicación independientes, los periodistas, los trabajadores
de los medios de comunicación, los Pueblos Indígenas, las personas en situación de
vulnerabilidad, los niños y sus familias, las personas pertenecientes a minorías, los abogados,
los representantes de la oposición política y otras personas que ejercen sus derechos humanos,
Expresando su profunda preocupación por las denuncias de detención y reclusión
arbitrarias y hostigamiento en masa de las personas a que se hace referencia en el párrafo
anterior, incluidas las personas que protestan pacíficamente y condenan el deterioro del
estado de derecho en la Federación de Rusia y la guerra de agresión de la Federación de Rusia
contra Ucrania, y por el uso excesivo de la fuerza contra estas personas, así como por la
ausencia de un poder judicial independiente, la denegación —entre otras personas, a las que
se encuentran privadas de libertad— del derecho a un juicio imparcial y a asistencia letrada
de su propia elección y los actos de intimidación, las medidas disciplinarias arbitrarias, las
inhabilitaciones y los enjuiciamientos penales a que se enfrentan los abogados por el hecho
de ejercer su profesión, incluidos los que defienden a personas que han sido detenidas y
condenadas por motivos políticos,
Expresando preocupación por la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o
degradantes infligidos a personas privadas de libertad, incluidos actos relacionados con la
denegación del acceso a una atención médica adecuada, y su reclusión arbitraria en celdas de
aislamiento o en régimen de aislamiento a modo de castigo; por la negativa de las autoridades
a investigar casos de personas privadas de libertad que han sido presuntamente objeto de
desaparición forzada, tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes, así
como de violencia sexual y de género; por la situación de las personas, en especial los niños,
que han sido expulsadas a la Federación de Rusia; y por la persistente impunidad de estos
actos,
Expresando gran preocupación por la muerte del líder de la oposición Alexéi Navalny
mientras se encontraba privado de libertad, y por el hecho de que las autoridades rusas no
hayan llevado a cabo una investigación efectiva, independiente e imparcial de las
circunstancias de su muerte,
Exhortando a las autoridades rusas a que pongan inmediata e incondicionalmente en
libertad y rehabiliten de forma efectiva a todas las personas privadas de libertad, detenidas,
acusadas o condenadas arbitraria o ilegalmente por motivos políticos o por ejercer sus
derechos humanos,
Expresando su preocupación por el cese de actividad impuesto por la fuerza y de
forma masiva a organizaciones de la sociedad civil, como Memorial, el Grupo Helsinki de
Moscú, el Sakharov Centre, el Centro de Información y Análisis SOVA, el Centro de Ayuda
a los Pueblos Indígenas Minoritarios del Norte y la organización de derechos humanos Man
and Law, el bloqueo y el cierre forzado de casi todos los medios de comunicación
independientes, incluidos emisoras de radio, canales de televisión, medios de comunicación
en línea y periódicos, las prohibiciones impuestas a los medios de comunicación extranjeros
y la expulsión selectiva de organizaciones extranjeras del registro por parte de las autoridades
rusas, así como por el acceso limitado de la sociedad civil rusa a la infraestructura de la
información y las comunicaciones y a información independiente, la intensificación de la
censura y la desinformación tanto dentro como fuera de Internet y los nuevos y omnipresentes
servicios de cibervigilancia para controlar la información e intimidar y silenciar a las voces
críticas,
Haciendo notar con profunda preocupación las medidas legislativas encaminadas a
restringir cada vez más las libertades de reunión pacífica, de asociación y de expresión,
incluida la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones, tanto dentro como fuera de
Internet, especialmente las leyes sobre los denominados “agentes extranjeros”, el
“extremismo” y las “organizaciones indeseables”, en su versión modificada, la ley de marzo
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GE.24-18650