A/RES/58/130
como se volvió a confirmar en la Tercera Conferencia de las Naciones Unidas sobre
los Países Menos Adelantados, celebrada en Bruselas del 14 al 20 de mayo de
2001 5; alienta a los países en desarrollo a aprovechar los progresos alcanzados en
cuanto al uso eficaz de la asistencia oficial para el desarrollo a fin de contribuir al
logro de las metas y los objetivos de desarrollo; reconoce los esfuerzos desplegados
por todos los donantes; encomia a los donantes cuyas contribuciones a la asistencia
oficial para el desarrollo exceden de las metas, las han alcanzado o estén
aumentando; y subraya la importancia de que se examinen los medios y los plazos
para la consecución de las metas y los objetivos;
14. Reafirma que los países receptores y donantes, así como las instituciones
internacionales, deben esforzarse por aumentar la eficacia de la asistencia oficial para
el desarrollo;
15. Subraya la importancia de adoptar medidas eficaces, incluidos nuevos
mecanismos financieros, según proceda, para apoyar las iniciativas de los países en
desarrollo encaminadas a lograr un crecimiento económico sostenido, el desarrollo
sostenible, la reducción de la pobreza y el fortalecimiento de sus sistemas
democráticos, reafirmando al mismo tiempo que cada país tiene la responsabilidad
principal de velar por su propio desarrollo económico y social y que las políticas
nacionales cumplen una función decisiva en el proceso de desarrollo;
16. Reafirma que el desarrollo social exige la intervención activa de todos
los actores en el proceso incluidas las organizaciones de la sociedad civil, las
grandes empresas y las empresas pequeñas, y que las asociaciones entre todos los
actores pertinentes forman parte cada vez más de la cooperación nacional e
internacional en pro del desarrollo social; reafirma también que, dentro de los
países, las asociaciones entre el gobierno, la sociedad civil y el sector privado
pueden contribuir efectivamente a la consecución de los objetivos de desarrollo
social; y subraya que, en el plano internacional, deben fomentarse y examinarse más
a fondo, por ejemplo en el plano intergubernamental, las recientes iniciativas
orientadas a crear asociaciones voluntarias en pro del desarrollo social;
17. Subraya la responsabilidad que cabe, en los planos nacional e
internacional, al sector privado, incluidas las empresas pequeñas y grandes y las
empresas transnacionales, en lo que respecta a las repercusiones de sus actividades,
no sólo en el ámbito económico y financiero, sino también en el desarrollo y en
cuestiones sociales, ambientales y de género, subraya también su responsabilidad
hacia sus trabajadores y su responsabilidad de contribuir al desarrollo sostenible,
incluido el desarrollo social, e insiste en la necesidad de que se adopten medidas
concretas dentro del sistema de las Naciones Unidas y con la participación de todos
los interesados pertinentes en relación con la responsabilidad y rendición de cuentas
de las empresas;
18. Reafirma que la educación, la creación de empleo y la mejora de las
condiciones laborales, que son algunos de los elementos indispensables de la
erradicación de la pobreza, la integración social, la igualdad entre los géneros y el
desarrollo en general, deberían ocupar un lugar central en las estrategias de
desarrollo y la cooperación internacional en apoyo a las políticas nacionales, y
reconoce la necesidad de promover un tipo de empleo que cumpla con las normas
laborales definidas en los convenios pertinentes de la Organización Internacional del
Trabajo y otros instrumentos internacionales;
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4
Véase A/CONF.191/13.
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