Cooperación internacional contra el problema mundial de las drogas
A/RES/69/201
delincuencia y la violencia mediante el fomento del desarrollo social y que hagan
frente a los múltiples factores que contribuyen a la delincuencia y la victimización,
en estrecha cooperación con las partes interesadas, incluida la sociedad civil, sobre
la base de pruebas científicas y teniendo en cuenta las buenas prácticas disponibles;
9.
Reafirma la necesidad de que los Estados Miembros examinen y, de ser
necesario, fortalezcan las medidas coordinadas, fomenten la creación de capacidad
para combatir el blanqueo de dinero derivado del tráfico de drogas y mejoren la
cooperación judicial, cuando proceda, en los planos nacional, regional e
internacional, para desmantelar los grupos delictivos organizados dedicados al
tráfico de drogas, a fin de posibilitar la prevención, la detección, la investigación y
el enjuiciamiento de los autores de esos delitos;
10. Observa la importancia de que se adopte un enfoque integrado de las
políticas en materia de drogas, entre otras cosas fortaleciendo las alianzas entre los
sectores de la salud pública, la justicia y la aplicación de la ley y facilitando la
cooperación y comunicación interinstitucionales, según proceda;
11. Alienta a que en el marco de la cooperación internacional se promueva,
según proceda, el uso de técnicas en materia de aplicación de la ley que se ajusten a
la legislación nacional y el derecho internacional, incluidas las obligaciones
aplicables sobre derechos humanos, a fin de asegurar que los traficantes de drogas
respondan ante la justicia y las grandes organizaciones delictivas sean desarticuladas
y desmanteladas;
12. Observa con gran preocupación los efectos adversos del uso indebido de
drogas para las personas y la sociedad en su conjunto, reafirma el compromiso
de todos los Estados Miembros de hacer frente a esos problemas en el contexto de
estrategias amplias, complementarias y multisectoriales de reducción de la demanda
de drogas, en particular estrategias orientadas a los niños, los jóvenes y sus familias,
observa con gran preocupación también el alarmante aumento de la incidencia del
VIH/SIDA y otras enfermedades de transmisión sanguínea entre los consumidores
de drogas inyectables, reafirma asimismo el compromiso de todos los Estados
Miembros de esforzarse por alcanzar el objetivo del acceso universal a programas
completos de prevención y al tratamiento, la atención y los servicios de apoyo
conexos, en pleno cumplimiento de los tratados de fiscalización internacional de
drogas y de conformidad con la legislación nacional, teniendo en cuenta todas sus
resoluciones pertinentes y, cuando proceda, la guía técnica revisada de la
Organización Mundial de la Salud, la Oficina de las Naciones Unidas contra la
Droga y el Delito y el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el
VIH/SIDA, destinada a los países para la definición de objetivos nacionales de
acceso universal a servicios de prevención, tratamiento y atención del VIH para los
consumidores de drogas inyectables, y solicita a la Oficina que ejecute su mandato
en esta esfera en estrecha cooperación con las organizaciones y programas
competentes del sistema de las Naciones Unidas, como la Organización Mundial de
la Salud, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y el Programa
Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA;
13. Insta a los Estados Miembros a que, cuando proceda, elaboren respuestas
a nivel nacional para hacer frente al problema de la conducción de vehículos bajo
los efectos de las drogas, en particular, intercambiando información y mejores
prácticas sobre respuestas eficaces y con la participación de las comunidades
científica y jurídica a nivel internacional;
14. Observa con preocupación que la disponibilidad de drogas sometidas a
fiscalización internacional para fines médicos y científicos, en particular para el
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