A/RES/57/226
decidida y concertada, dado el incremento de la población mundial previsto y la
presión a que están sometidos los recursos naturales,
Reafirmando que un entorno político, social y económico pacífico, estable y
propicio, tanto en el plano nacional como en el internacional, constituye la base
fundamental que permitirá a los Estados asignar la debida prioridad a la seguridad
alimentaria y a la erradicación de la pobreza,
Reiterando, como se hizo en la Declaración de Roma y en la Declaración de la
Cumbre Mundial sobre la Alimentación: cinco años después 7, que los alimentos no
deben utilizarse como instrumento de presión política o económica, y reafirmando a
este respecto la importancia de la cooperación y la solidaridad internacionales, así
como la necesidad de abstenerse de aplicar medidas unilaterales que no estén en
consonancia con el derecho internacional y con la Carta de las Naciones Unidas y
que pongan en peligro la seguridad alimentaria,
Convencida de que cada Estado debe adoptar una estrategia acorde con sus
recursos y capacidad para lograr sus objetivos individuales al aplicar las
recomendaciones contenidas en la Declaración de Roma y el Plan de Acción de la
Cumbre Mundial sobre la Alimentación y, al mismo tiempo, cooperar a nivel
regional e internacional para estructurar soluciones colectivas a los problemas
mundiales de seguridad alimentaria en un mundo en que las instituciones, las
sociedades y las economías cada vez están más relacionadas entre sí y donde es
esencial coordinar la labor y compartir las obligaciones,
Destacando la importancia de invertir la tendencia a la disminución de la
asistencia oficial para el desarrollo dedicada a la agricultura, en términos reales y
como parte del total de la asistencia oficial para el desarrollo,
1.
Reafirma que el hambre constituye una ignominia y vulnera la dignidad
humana y, en consecuencia, requiere la adopción de medidas urgentes a nivel
nacional, regional e internacional para eliminarlo;
2.
Reafirma también el derecho de todos a tener acceso a alimentos sanos y
nutritivos, en consonancia con el derecho a una alimentación apropiada y con el
derecho fundamental de toda persona a no padecer hambre, a fin de poder
desarrollar y mantener plenamente su capacidad física y mental;
3.
Considera intolerable que haya alrededor de 840 millones de personas
desnutridas en el mundo y que cada año mueran 36 millones de personas como
resultado directo o indirecto del hambre o las deficiencias nutricionales, en su
mayoría mujeres y niños y en particular de los países en desarrollo, en un mundo
que ya produce alimentos suficientes para toda su población, y deplora que esa
situación, al mismo tiempo, pueda generar nuevas presiones sobre el medio
ambiente en zonas ecológicamente frágiles;
4.
Acoge con beneplácito la Declaración de la Cumbre Mundial sobre la
Alimentación: cinco años después, aprobada en Roma el 13 de junio de 2002 7 ;
5.
Alienta a todos los Estados a tomar medidas para lograr gradualmente la
plena realización del derecho a la alimentación, entre otras, medidas encaminadas a
promover las condiciones necesarias para que nadie padezca hambre y todos
_______________
7
Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, Informe de la Cumbre
Mundial sobre la Alimentación: cinco años después, 10 a 13 de junio de 2002, parte primera, apéndice;
véase también A/57/499, anexo.
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