Nueva Agenda Urbana
A/RES/71/256
privadas son los principales motores de la productividad, el crecimiento inclusivo y
la creación de empleo, y que la inversión privada, en particular las inversiones
extranjeras directas, junto con un sistema financiero internacional estable, son
elementos esenciales de los esfuerzos de desarrollo.
134. Apoyaremos las políticas y capacidades adecuadas que permitan a los
gobiernos subnacionales y locales registrar y ampliar su base de ingresos
potenciales, por ejemplo a través de los catastros polivalentes, los impuestos locales,
las tasas o los cargos por servicios, en consonancia con las políticas nacionales,
garantizando al mismo tiempo que las mujeres y las niñas, los niños y los jóvenes,
las personas de edad, las personas con discapacidad, los pueblos indígenas y las
comunidades locales, y los hogares pobres no se vean desproporcionadamente
afectados.
135. Promoveremos sistemas sólidos y transparentes para las transferencias
financieras de los Gobiernos nacionales a los gobiernos subnacionales y locales
sobre la base de las necesidades, prioridades, funciones, manda tos e incentivos por
rendimiento de estos últimos, según proceda, a fin de proporcionarles recursos
suficientes, oportunos y previsibles y de mejorar su capacidad para aumentar los
ingresos y gestionar los gastos.
136. Apoyaremos el desarrollo de modelos verticales y horizontales de distribución
de los recursos financieros para disminuir las desigualdades entre territorios
subnacionales, dentro de los centros urbanos y entre las zonas urbanas y rurales, así
como para promover el desarrollo territorial integrado y equilibrado. En este
sentido, hacemos hincapié en la importancia de mejorar la transparencia de los datos
sobre el gasto y la asignación de recursos como instrumento para evaluar el
progreso hacia la equidad y la integración espacial.
137. Promoveremos las mejores prácticas para captar y compartir el aumento del
valor de la tierra y los bienes resultante de los procesos de desarrollo urbano, los
proyectos de infraestructura y las inversiones públicas. Quizá podrían ponerse en
práctica medidas como políticas fiscales relativas a los beneficios, según proceda, a
fin de impedir que estos reviertan exclusivamente en el sector privado y que se
especule con tierras y bienes raíces. Reforzaremos el vínculo entre los sistemas
fiscales y la planificación urbana, así como los instrumentos de gestión urbana,
incluida la regulación del mercado de tierras. Trabajaremos para garantizar que los
esfuerzos por generar finanzas basadas en la tierra no resulten en un uso y consumo
insostenibles de la tierra.
138. Apoyaremos a los gobiernos subnacionales y locales en sus esfuerzos por
aplicar instrumentos de control de gastos transparentes y responsables para evaluar
la necesidad y los efectos de la inversión y los proyectos a escala local, basados en
el control legislativo y la participación pública, según proceda, en apoyo de
procesos de licitación, mecanismos de adquisición y ejecución fiable de los
presupuestos que sean abiertos y justos, así como en medidas preventivas de lucha
contra la corrupción, para promover la integridad, la rendición de cuentas, la gestión
eficaz y el acceso a la propiedad y las tierras públicas, en consonancia con las
políticas nacionales.
139. Apoyaremos la creación de marcos jurídicos y normativos sólidos para
préstamos nacionales y municipales sostenibles que estén basados en una gestión de
la deuda sostenible y cuenten con el apoyo de ingresos y capacidades adecuadas, por
medio de la solvencia local, así como de la ampliación de los mercados de deuda
municipal sostenible, cuando proceda. Examinaremos el establecimiento de
intermediarios financieros apropiados para la financiación urbana, como fondos o
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