Cooperación internacional para la asistencia humanitaria en
los casos de desastre natural, desde el socorro hasta el desarrollo
A/RES/74/115
y otros factores clave que aumentan la vulnerabilidad de la población y su exposición
a peligros naturales y a los efectos de los desastres naturales,
Expresando su profunda preocupación también porque las comunidades rurales
y urbanas pobres del mundo en desarrollo son las más afectadas por los efectos del
aumento del riesgo de desastres,
Observando con preocupación que las mujeres, las personas con discapacidad,
las personas de edad, las niñas y los niños y las personas jóvenes se ven afectados de
manera a menudo desproporcionada por los desastres naturales, y destacando la
necesidad de asegurar que sus necesidades específicas se determinen y atiendan en la
preparación para situaciones de emergencia y en la respuesta a ellas,
Reconociendo el impacto de la urbanización rápida en el contexto de los desastres
naturales y los efectos adversos del cambio climático y el hecho de que las medidas de
preparación y respuesta ante los desastres urbanos requieren estrategias apropiadas de
reducción del riesgo de desastres, entre otras cosas, en materia de planificación
urbanística, y estrategias de acción temprana, respuesta rápida y recuperación temprana
que se apliquen desde la etapa inicial de las operaciones de socorro, así como estrategias
de mitigación, rehabilitación y desarrollo sostenible, que presten especial atención a las
necesidades y capacidades de las personas que se encuentren en situación de
vulnerabilidad, y que la acción de los agentes humanitarios y de desarrollo en las zonas
urbanas debe reconocer la complejidad de las ciudades y aumentar la resiliencia urbana,
para lo cual es necesario mejorar los conocimientos especializados y las capacidades de
las organizaciones sobre cuestiones urbanas, aprovechando al mismo tiempo las
capacidades, las oportunidades y las posibilidades de establecer nuevas alianzas que
existen en las ciudades y otros asentamientos humanos,
Reafirmando el documento final titulado “Nueva Agenda Urbana” que se aprobó
en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre la Vivienda y el Desarrollo Urbano
Sostenible (Hábitat III), celebrada en Quito del 1 7 al 20 de octubre de 2016 8 ,
observando a este respecto los compromisos en él asumidos por los Estados Miembros
con respecto a las poblaciones afectadas de las zonas urbanas y observando también
la importancia de ejecutar políticas dirigidas a asegurar una mayor efectividad de la
reducción del riesgo de desastres, incluida la preparación, y la gestión del riesgo de
desastres,
Reconociendo que las comunidades locales son las primeras en responder en la
mayoría de los desastres, subrayando la función esencial que desempeña la capacidad
nacional en la reducción del riesgo de desastres, incluida la preparación, y la creación
de capacidad para la resiliencia comunitaria, así como para la respuesta y
recuperación, y reconociendo la necesidad de apoyar los esfuerzos de los Estados
Miembros para desarrollar y fortalecer la capacidad nacional y local, que son
fundamentales para mejorar la prestación de asistencia humanitaria en su conjunto,
Destacando la necesidad de que todos los agentes pertinentes que participan en
las respuestas internacionales a los desastres naturales se aseguren de que dichas
respuestas se ajusten al contexto, hagan uso de los instrumentos adecuados y apoyen
a los sistemas locales, en particular basándose en los conocimientos especializados y
las capacidades locales,
Reconociendo que los efectos adversos del cambio climático contribuyen a la
degradación ambiental y a los fenómenos meteorológicos extremos, los cuales, en
algunos casos, pueden contribuir, junto con otros factores, a la movilid ad humana
provocada por los desastres,
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Resolución 71/256, anexo.
19-22032