A/RES/64/299
seguimiento sobre la financiación para el desarrollo encargada de examinar la
aplicación del Consenso de Monterrey 5.
8.
Estamos comprometidos a hacer todo lo posible por lograr los Objetivos de
Desarrollo del Milenio para 2015, incluso con las acciones, políticas y estrategias
definidas en el presente documento final en apoyo de los países en desarrollo, en
particular los países que están más a la zaga, y de la promoción de los Objetivos que
están más lejos de alcanzarse, mejorando así la vida de los más pobres.
9.
Estamos convencidos de que los Objetivos de Desarrollo del Milenio se
pueden lograr, incluso en los países más pobres, con un compromiso renovado, una
aplicación efectiva y la acción colectiva intensificada de todos los Estados
Miembros y otras partes interesadas pertinentes a nivel tanto interno como
internacional, utilizando las estrategias de desarrollo nacionales y las
correspondientes políticas y enfoques que han demostrado ser efectivos, con
instituciones reforzadas a todos los niveles, una mayor movilización de recursos
para el desarrollo, una mayor eficacia de la cooperación para el desarrollo y una
alianza mundial para el desarrollo mejorada.
10. Reafirmamos que la implicación y el liderazgo a nivel nacional son
indispensables en el proceso de desarrollo. No hay una fórmula que sirva para todos.
Reiteramos que a cada país le incumbe la responsabilidad primordial de su propio
desarrollo económico y social, y que las políticas nacionales, los recursos internos y
las estrategias de desarrollo desempeñan un papel importantísimo. Al mismo tiempo,
actualmente las economías nacionales están vinculadas al sistema económico
mundial y, por consiguiente, aprovechar efectivamente las oportunidades de
comercio e inversión puede ayudar a los países a luchar contra la pobreza. Los
esfuerzos de desarrollo a nivel nacional tienen que contar con el apoyo de un
entorno nacional e internacional propicio que complemente las acciones y
estrategias nacionales.
11. Reconocemos que la buena gobernanza y el estado de derecho en los niveles
nacional e internacional son fundamentales para un crecimiento económico
sostenido, inclusivo y equitativo, el desarrollo sostenible y la erradicación de la
pobreza y el hambre.
12. Reconocemos también que la igualdad entre los géneros, el empoderamiento
de la mujer, su pleno disfrute de todos los derechos humanos y la erradicación de la
pobreza son esenciales para el desarrollo económico y social, incluido el logro de
todos los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Reafirmamos la necesidad de la
aplicación plena y efectiva de la Declaración y la Plataforma de Acción de Beijing 6.
El logro de la igualdad entre los géneros y del empoderamiento de la mujer es tanto
un objetivo clave de desarrollo como un medio importante de lograr todos los
Objetivos de Desarrollo del Milenio. Acogemos con beneplácito el establecimiento
de la Entidad de las Naciones Unidas para la Igualdad entre los Géneros y el
Empoderamiento de la Mujer (ONU-Mujeres), y nos comprometemos a prestar todo
nuestro apoyo para su puesta en marcha.
13. Reconocemos además que la paz y la seguridad, el desarrollo y los derechos
humanos son los pilares del sistema de las Naciones Unidas y la base para la
seguridad y el bienestar colectivos. Reconocemos que el desarrollo, la paz y la
seguridad y los derechos humanos están relacionados entre sí y se refuerzan
mutuamente. Reafirmamos que nuestros valores fundamentales comunes, a saber, la
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Resolución 63/239, anexo.
Informe de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, Beijing, 4 a 15 de septiembre de 1995
(publicación de las Naciones Unidas, número de venta: S.96.IV.13), cap. I, resolución 1, anexos I y II.
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