A/79/179
I. Introducción
1.
La Relatora Especial sobre los derechos de las personas con discapacidad, Heba
Hagrass, presenta su primer informe a la Asamblea General tras asumir sus funciones
en noviembre de 2023. En su primer informe al Consejo de Derechos Humanos
(A/HRC/55/56), presentado en marzo de 2024, la Relatora hizo balance de los diez
primeros años de mandato de la Relatoría Especial y esbozó sus prioridades temáticas
y su visión para el mandato: “conectar para avanzar”. La Relatora subrayó en
particular su compromiso de promover la agenda de los derechos de las personas con
discapacidad a distintos niveles, incluida la Agenda 2030 para el Desarrollo
Sostenible.
2.
La intención de prestar atención a la participación y la inclusión de las personas
con discapacidad en los procesos de examen y seguimiento de la implementación de
la Agenda 2030 surge en el contexto de que solo el 17 % de los Objetivos de
Desarrollo Sostenible van por buen camino 1 . El aumento de las desigualdades, la
escalada de los conflictos, la expansión de la crisis climática y los efectos duraderos
de la pandemia de enfermedad por coronavirus (COVID-19) están afectando a los
avances hacia la consecución de los Objetivos, y ello tiene un impacto
desproporcionado en las personas con discapacidad. La Agenda 2030 proporciona los
medios prácticos para hacer realidad la transformación prevista en la Convención
sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. Casi 20 años después de la
adopción de la Convención, y cuando solo quedan seis años para 2030, las voces y
experiencias de las personas con discapacidad han de escucharse e incluirse más que
nunca a fin de lograr cambios concretos en su vida y de garantizar el pleno disfrute
de sus derechos humanos.
3.
En estos momentos en que los Estados participan en procesos para lograr que la
cooperación internacional sea más eficaz a fin de mejorar el presente y salvaguardar el
futuro, las personas con discapacidad no deben ser dejadas atrás. Ello es tanto más
importante cuanto que en los próximos años se iniciarán los debates sobre la agenda para
después de 2030. De lo contrario, las desigualdades y la exclusión podrían volverse
insalvables para las próximas generaciones. Desde que asumió sus funciones, la Relatora
Especial siguió con especial interés los preparativos de la Cumbre del Futuro en 2024 y
su documento final, Un Pacto para el Futuro. La Relatora abogó por que se incluyera en
el Pacto una perspectiva de los derechos de las personas con discapacidad y mantuvo
contactos con diversas partes interesadas a este respecto, en particular en el marco de su
viaje a Nueva York para asistir al 62º período de sesiones de la Comisión de Desarrollo
Social, en febrero de 2024, y al 17º período de sesiones de la Conferencia de los Estados
Partes en la Convención, en junio.
4.
Así pues, en el presente informe, la Relatora Especial se propone examinar la
manera en que se ha incluido a las personas con discapacidad y a las organizaciones
que las representan en el examen y el seguimiento de la Agenda 2030. La idea
principal que hay detrás es que la participación significativa de las personas con
discapacidad en todas las acciones que les conciernen es un requisito en materia de
derechos humanos en virtud de la Convención, así como una condición previa para
abordar eficazmente las desigualdades y la discriminación. En primer lugar, la
Relatora Especial expone brevemente las interrelaciones entre la Convención y la
Agenda 2030 y la manera en que se ha integrado a las personas con discapacidad en
los Objetivos de Desarrollo Sostenible. A continuación, examina las prácticas
existentes para la participación en los exámenes a nivel nacional, regional e
internacional, así como en otros procesos relacionados, antes de centrar la atención
en los obstáculos que dificultan la participación efectiva de las personas con
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Véase https://unstats.un.org/sdgs/report/2024/ .
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