A/HRC/RES/49/6
Observando que el informe de síntesis de la Oficina del Alto Comisionado de
las Naciones Unidas para los Derechos Humanos sobre el desarrollo de los debates de la mesa
redonda bienal sobre las medidas coercitivas unilaterales y los derechos humanos se remitirá
al Consejo de Derechos Humanos en su 50º período de sesiones,
Destacando que las medidas y la legislación coercitivas unilaterales son contrarias al
derecho internacional, el derecho internacional humanitario, el derecho internacional de los
derechos humanos, la Carta y las normas y principios que regulan las relaciones pacíficas
entre los Estados,
Profundamente preocupado por el impacto negativo que tiene sobre los derechos
humanos el cumplimiento generalizado y el exceso de medidas coercitivas unilaterales entre
las entidades financieras, las empresas de transporte y otras entidades cuyos bienes y
servicios son necesarios en el suministro de ayuda humanitaria a las poblaciones en
situaciones vulnerables,
Reconociendo el carácter universal, indivisible, interdependiente e interrelacionado
de todos los derechos humanos y, a este respecto, reafirmando el derecho al desarrollo como
derecho universal e inalienable y como parte integrante de todos los derechos humanos,
Expresando su gran preocupación por las repercusiones negativas de las medidas
coercitivas unilaterales en los derechos humanos, en particular en el derecho al desarrollo,
las relaciones internacionales, el comercio, las inversiones y la cooperación,
Reafirmando que ningún Estado puede recurrir o fomentar el recurso a ningún tipo de
medida, incluidas, entre otras, medidas económicas o políticas, con objeto de coaccionar a
otro Estado para obtener de él la subordinación del ejercicio de sus derechos soberanos o para
procurarse de él ventajas de cualquier índole,
Reafirmando también, entre otros, los principios de igualdad soberana de los Estados,
no intervención y no injerencia en sus asuntos internos y de libertad de comercio y
navegación internacionales, que también están consagrados en numerosos instrumentos
jurídicos internacionales,
Reconociendo que las medidas coercitivas unilaterales, entre ellas las medidas en
forma de sanciones económicas, tienen repercusiones de gran alcance en los derechos
humanos de la población de los Estados contra los que van dirigidas y afectan de manera
desproporcionada a las personas pobres y a las personas que se hallan en una situación de
máxima vulnerabilidad,
Alarmado por el hecho de que todas las formas y manifestaciones de medidas
coercitivas unilaterales han sido impuestas, con un costo elevado para los derechos humanos
de las personas más pobres y de las personas en situaciones de vulnerabilidad, a países menos
adelantados y países en desarrollo por países desarrollados, y, en este contexto condenando
tajante y rotundamente este enfoque inhumano,
Subrayando que en ninguna circunstancia debe privarse a nadie de sus medios básicos
de supervivencia,
Reconociendo que las medidas coercitivas unilaterales a largo plazo pueden dar lugar
a problemas sociales y suscitar preocupaciones de orden humanitario en los Estados contra
las que van dirigidas,
Resaltando los problemas y reivindicaciones profundamente arraigados en el sistema
internacional y la importancia de que las Naciones Unidas den voz a todos los miembros de
la comunidad internacional a fin de asegurar el multilateralismo, el respeto mutuo y el arreglo
pacífico de controversias,
Expresando su gran preocupación por el hecho de que, en algunos casos, las leyes,
reglamentaciones y decisiones que imponen medidas coercitivas unilaterales tienen un efecto
extraterritorial no solo en los países contra los que van dirigidas, sino también, en
contravención de los principios básicos del derecho internacional, en terceros países que se
ven obligados a aplicar también las medidas coercitivas unilaterales,
Acogiendo con beneplácito el documento final y la declaración aprobados en
la 18ª Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno del Movimiento de Países No Alineados,
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GE.22-05095